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Lunes, 30 de enero de 2006
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POLÍTICA
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El ertzaina herido por una bomba de ETA en Bilbao fue alcanzado al proteger a un vecino
El artefacto, de entre tres y cinco kilos de cloratita, fue colocado junto al Inem de Santutxu Los autores, que no dieron aviso previo, colocaron en el explosivo un cartel de 'peligro bomba'
La explosión desvencijó una de las persianas metálicas de la sede del Inem. [LUIS CALABOR]
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PRECEDENTES
4 de noviembre de 2005: ETA coloca una bomba junto a los juzgados de paz en Zarautz. El artefacto, descubierto por un paseante, contenía un cartel con el aviso 'peligro bomba'. Fue desactivado por la Ertzaintza. En el mismo día explotó otra bomba junto a una oficina del Inem en el mismo municipio.

23 de octubre de 2004: Estalla un artefacto colocado en la puerta de una inmobiliaria situada en un primer piso de un céntrico edificio de Bilbao. Sin que se registrara ningún aviso previo, la bomba sólo tenía un letrero con la palabra 'peligro'.
BILBAO. DV. Un acto reflejo. El ertzaina herido leve en la madrugada del domingo fue alcanzado por la onda expansiva de una bomba colocada por ETA junto a la oficina del Inem en el bilbaíno barrio de Santutxu cuando trataba de alertar a un vecino despistado que había sobrepasado el perímetro de seguridad. Según fuentes del departamento de Interior, la explosión se registró pasadas las dos de la madrugada, apenas veinte minutos después de que un ciudadano que pasaba por la zona alertara sobre la presencia de una mochila con un cartel en el que se leía 'peligro bomba'.

La Policía autónoma, que se desplazó al lugar de inmediato, procedió a acordonar parte de las calles Santutxu y Juan de Gardeazabal. El artefacto, con entre tres y cinco kilos de cloratita reforzada, había sido depositado entre la oficina de empleo y la salida de un garaje que da servicio a un bloque de viviendas. Mientras las dotaciones desplazadas aguardaban para determinar la composición de la bomba y proceder a desactivarla, un vecino apareció por un tramo de escaleras próximo.

Cuando uno de los agentes se le acercó para tratar de alejarlo de la zona, el artefacto estalló, rompiendo los cristales de varios pisos y portales y dañando a dos turismos aparcados en las inmediaciones. Una de las esquirlas provocó varios cortes en la mano al policía autónomo, que fue atendido allí mismo por una dotación médica, mientras que el vecino resultó ileso. La detonación, que desvencijó también algunas persianas metálicas, sorprendió a buena parte de los residentes del barrio de Santutxu.

Algunos de ellos reconocieron haber sufrido «un enorme susto» al sentir «cómo retumbaba todo» en el interior de sus domicilios. «Nos hemos levantado de la cama de un bote. Ha sonado como si todo se viniera abajo», reconocía una pareja horas más tarde. Muchos coincidían en que sólo la hora a la que había acontecido el suceso había impedido «una desgracia mayor».

Murgia y Balmaseda

ETA volvió a utilizar en el barrio de Santutxu un método muy similar al empleado en los dos artefactos que explotaron entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves pasados ante la oficina de Correos de Murgia, en Álava, y los juzgados de Balmaseda, en Vizcaya. Al igual que en esos dos casos, los terroristas no dieron ningún aviso previo de su colocación, y los explosivos fueron dejados en lugares de paso, aunque a horas en las que apenas se registra tránsito de personas. «Podía haber ocurrido cualquier cosa porque por ese punto vamos todos a diario, tanto a pie como en coche», explicaban varios transeúntes ya por la mañana.

Las fuerzas de seguridad peinaron toda la zona durante varias horas en busca de pistas que determinen la identidad de los autores de este atentado. También sopesan si ETA ha variado su 'modus operandi' y va a convertir en algo común dejar carteles con un letrero de alerta sobre el artefacto, en vez de dar aviso de su colocación a medios de comunicación o instituciones asistenciales.

Técnica nueva

De hecho, la de Santutxu es la tercera ocasión en la que los terroristas siguen este procedimiento. En octubre de 2004, varios activistas dejaron un artefacto junto a una inmobiliaria del centro de Bilbao con un rótulo que decía 'peligro', mientras que añadieron la expresión 'peligro bomba' en el que causó importantes daños en los juzgados de Zarautz en noviembre de 2005.

Según los expertos, esta forma de actuar y de avisar con carteles revela que ETA quiere evitar en estos momentos que sus atentados lleguen a causar víctimas mortales. En ese contexto, los expertos consideran extraño que el autor del ataque no realice llamadas telefónicas para avisar de la explosión si su objetivo es minimizar las posibilidades de que se produzcan heridos. Según estas fuentes, es probable que el terrorista sea un miembro 'legal' -no fichado- que teme utilizar los teléfonos por miedo a que rastreen sus llamadas y que carece de apoyo suficiente como para realizar las reivindicaciones. ETA busca evitar también casos como el del pasado 22 de mayo en Zarautz cuando unos jóvenes abrieron por error una caja con la bomba, que no llegó a estallar.



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