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Lunes, 30 de enero de 2006
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OPINIÓN
Cartas
Paz y reconciliación
Estimado señor Juan Cipresa: Debo de explicarme mal para que no me entienda lo que una y otra vez estoy diciendo o escribiendo en el DV, que tan amablemente publica mis cartas al director. Soy nacionalista vasco e independentista, y además antifranquista y no veo ninguna contradicción en lo que expongo. Franco inició la guerra civil, matando a diestro y siniestro; el otro bando respondió de la misma manera. El franquismo provocó con su férrea dictadura el nacimiento de ETA, y ETA mata a cerca de mil ciudadanos. Contestan a ETA, con el GAL, etcétera. Los presos de ETA, en lugar de ir a la busca de su regeneración (para eso son las cárceles o debían serlo), se les ha tratado con espíritu de venganza, con la dispersión de los presos en lo ancho de la península. Se tortura en cárceles y comisarías, mueren familiares de presos en sus largas visitas a las cárceles dispersas. Hasta alguno que muere en una dependencia policial le echan muerto al río...

Por todo eso pienso como pienso, aunque usted me haya hecho repetir una vez más. Que quede claro una vez por todas, que yo condeno todas, todas las violencias, y deseo la paz para todos, la reconciliación y la justicia para todos, llegando al mutuo perdón por las barbaridades que se han cometido los últimos largos años. ¿Se ha olvidado usted que Franco, estando moribundo mandó fusilar a cinco ciudadanos, tres de ellos vascos? Señor Cipresa, dejemos todos de seguir con el mismo rollo y vayamos a un abrazo de la paz, con justicia y el perdón. Con el recuerdo de las víctimas, sí de todas, todas las víctimas sin distinciones.



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