El relevo de Amorrortu al frente de la Real, que se concretará hoy de forma oficial, es un buen momento para que en el vestuario blanquazul se reflexione y se adopte un cambio de actitud. La destitución de Amorrortu, después de que el equipo haya sumado sólo 6 puntos de los últimos 36, en una de las peores rachas de los tiempos modernos, no se puede quedar en eso, un mero cambio de personas al frente de la Real. Zubieta tiene que recuperar los valores que le han caracterizado siempre. Empezando por la disciplina y acabando por la entrega total en cada partido. Es seguro que Amorrortu ha cometido fallos, pero más seguro es que los jugadores no han hecho lo que debían. Por eso llegan refuerzos.