Sé que no les he defraudado. Lunes a lunes, he tratado temas no sólo de candente actualidad sino de lo más ortodoxo y políticamente correcto que te puedes echar a la cara. He glosado la vida y milagros de los iconos mediáticos más deseados: Ana Obregón, Victoria Beckham (que cada día se parece más a Morticia Adams) Felipe, Leonor, Letizia, Letizia y más Letizia ( Y eso que nunca he hablado de Brad Pitt y Angelina Jolie. Habrá que subsanarlo) Pero en definitiva, no creo que se puedan quejar de mi cháchara. Y ahora me pregunto: ¿Dónde está la columnista concienciada, trascendente y rigurosa que yo era? ¿Eh? ¿Dónde está aquella incombustible y polémica agitadora de conciencias?
Sinceramente, creo que me he ganado a pulso escribir de lo que a mí me dé la gana. Soy una columnista insobornable (Dejémoslo en razonable) Así que mientras llega el ser mezquino y abyecto que compre mi silencio, estoy dispuesta a dar caña a diestro y siniestro. Pero nada de crítica constructiva y mariconadas de esas. Ni hablar. Pienso denunciar ferozmente la ausencia de valores, la falta de educación, el consumismo, el cambio climático y sobre todo el estado patético y lamentable de la A-8. Una ya no sabe si va de Donosti a Bilbao o de Sierra Leona a Camerún. Es igual que nieve, que llueva a o que haga sol. Nada mejor que un viajecito por la A-8 para agitar la conciencia de Euskadi. Y espero que entiendan que cuando digo agitar la conciencia, quiero decir, revolver las tripas. A ver si aprendemos a leer entre líneas...que vamos teniendo una edad.