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Viernes, 27 de enero de 2006
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MUNDO
EL DIFÍCIL CAMINO A LA PAZ
La sorprendente victoria de Hamás da un vuelco a la política de Oriente Próximo
Al Fatah descarta la invitación a entrar en un gobierno de unidad, al considerar que los islamistas siembran dudas sobre el proceso de paz
JERUSALÉN. DV. El escrutinio de las papeletas en las elecciones legislativas palestinas que se celebraron el miércoles en Cisjordania y Gaza ha desvelado la victoria por mayoría absoluta de la organización fundamentalista Hamás al tiempo que abre un futuro incierto en la región y en lo tocante al desarrollo del proceso de paz.

El reparto de los 132 escaños del Parlamento es el siguiente, según la oficina electoral central: Hamás obtiene 76 mandatos y 43 Fatah. Los restantes 13 asientos van a parar a las formaciones minoritarias y a cuatro candidatos independientes de los que tres están afiliados a Hamás. Se trata a todas luces de unos resultados humillantes para Fatah y de un reparto de escaños que ni siquiera soñaban los propios fundamentalistas. «Los resultados muestran claramente que el pueblo palestino ha querido el cambio», señaló uno de los máximos dirigentes de Hamás, Mahmud al-Zahhar, para agregar que su grupo está dispuesto a prorrogar la tregua que está en vigor desde febrero de 2005 siempre y cuando Israel ponga fin a los ataques.

Zahhar subrayó que en este punto la posición de Hamás está abierta a lo que quiera Israel y que sus milicias se reservan el derecho a responder a los ataques israelíes. «Si ellos van a seguir respetando lo que se denomina 'calma' nosotros también lo haremos, pero si no, no nos quedará otra opción que proteger a nuestro pueblo y a nuestra tierra».

Nueva oposición

Uno tras otro los dirigentes de Fatah reconocieron la derrota e indicaron su intención de convertirse en oposición en el nuevo Parlamento a pesar de que Hamás, desde el primer momento, invitó a Fatah a formar una amplia coalición en la que también participen los partidos laicos minoritarios. El número uno de la lista general de Hamás, Ismail Hanniya, insistió en que su grupo ya se ha puesto en contacto con el resto de las formaciones minoritarias, incluida Fatah, para establecer un calendario de consultas con el fin de tratar de formar una coalición lo más amplia posible.

En el mismo sentido se expresó el hombre fuerte de Hamás, Jaled Mashal, quien vive exiliado en Damasco y que telefoneó al presidente Abú Mazen para ofrecerle la entrada en un Gobierno de coalición. Pero en una reunión con sus más estrechos colaboradores, Abú Mazen decidió que es preferible quedarse en la oposición. Ahora todo el mundo mira a Marwan Barguzi, el número uno de Fatah, para ver qué instrucciones salen de la cárcel israelí donde cumple condena perpetua.

La semana pasada, cuando todavía se pronosticaba una victoria de Fatah, Barguzi manifestó que tenía la intención de formar una coalición lo más amplia posible contando con Hamás. La victoria de Hamás ha dejado en el aire un proceso de paz en el que pocos palestinos creían aparte de Abú Mazen. Ni Hamás ni el sector de Fatah que lidera Barguzi han confiado nunca en unas negociaciones que se prolongan y prolongan en el tiempo sin que Israel diga nunca que está dispuesta a cumplir las resoluciones internacionales. «El proceso de paz no existe. No vamos a engañar a nuestro pueblo diciéndole que estamos esperando algo o que nos vamos a reunir por algo que no significa nada», explicó Zahhar. Zahhar también anunció que Hamás va a dar un vuelco a toda la administración. «Vamos cambiar todo en la economía, la industria, la agricultura, la ayuda social, la sanidad, la administración y la educación».

Casi con toda seguridad Abú Mazen continuará siendo el presidente de la ANP pero las elecciones han abierto un limbo confuso en el que se mueve un Abú Mazen que ignora si tiene la autoridad necesaria para negociar con Israel sin el apoyo del Parlamento. La situación de Abú Mazen es difícil y el presidente Bush le ha rogado que no dimita.

Bandera verde

En Ramala, grupos de seguidores de Hamás se dirigieron al Parlamento, arriaron la bandera palestina e izaron en su lugar la bandera verde de Hamás. Al grito de «Dios es el más grande», los simpatizantes de Hamás se enfrentaron físicamente a otros de Fatah en las calles de Ramala. Los dos grupos se arrojaron piedras mientras los seguidores de Fatah trataban de arriar la bandera de Hamás del Parlamento.

La victoria de Hamás sólo se puede explicar por los diez años de Gobierno de Fatah que han transcurrido desde las elecciones de 1996, en los que la situación de la población palestina se ha deteriorado sin que los gobernantes supieran dirigir la autonomía. Diez años marcados por la corrupción y el desgobierno en los que muchos palestinos han vivido gracias a la ayuda de las donaciones extranjeras y la cooperación internacional.



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