Ver mezclas hetereogéneas de instrumentos, escuchar a conjuntos clásicos y grupos de rock y, sobre todo, pasar una jornada en la que prime el intercambio musical son sólo algunas de las constantes del Concurso para Conjuntos Instrumentales Villa de Elgoibar, que celebrará su quinta edición el próximo 25 de marzo. Las bases ya están editadas para que todos los niños y jóvenes que deseen participar en esta jornada sin fronteras musicales se animen a disfrutar juntos de su afición.
Y es que el concurso de Elgoibar se ha caracterizado, desde su creación, por mostrar la realidad que viven hoy en día las escuelas de música. En la actualidad en estos centros se estudian todo tipo de estilos musicales, no sólo a los compositores clásicos, y se trabaja especialmente la interpretación grupal. Según Patri Goialde, profesor de Musikene, así como de la Escuela Municipal de Música de San Sebastián y miembro del jurado del concurso, «en las escuelas de música hay una pluralidad estilística enorme que va de los grupos de música de cámara clásicos a los más modernos. La realidad es que hay conjuntos de todo tipo y en este sentido, concursos como el de Elgoibar son muy interesantes». Como profesor de armonía moderna y jazz, señala que «en la Escuela Municipal de Música y Danza de Donostia se lleva funcionando con la armonía moderna y algunos combos desde 1998. Hoy en día hay un programa de estudios bastante completo que incluye armonía, arreglos, combos, improvisación o big band. Lo que resulta curioso es que la enseñanza de la música moderna esté contemplada en Musikene, en el Grado Superior, pero no aparezca en el Grado Medio. En la última ley sobre enseñanza de estas materias se incluyen algunas asignaturas, hay una especie de parcheo, pero no existe un plan de especialidad que conduzca al Superior, por lo que desde el punto de vista de la música moderna es un planteamiento incompleto comparado con la enseñanza de la música clásica. Evidentemente, se ha mejorado mucho en los últimos diez años, pero todavía resulta incompleto».
La realidad es que la pluralidad estilística propia de los centros de enseñanza musical se hace patente en certámenes como el de Elgoibar. «Es un concurso, además, que tiene dos facetas diferentes», explica Goialde. «Por una parte, es absolutamente imposible de evaluar porque se juzgan estilos muy distintos y, a la vez, el concurso es un aliciente para cualquier grupo, ya que motiva la dinámica de estudio. Presentarse tiene muchas cosas buenas y más si no se da mucha importancia al veredicto. Obliga a trabajar y a presentar un repertorio con fecha fija, además de mejorar el funcionamiento del grupo y le pone en contacto con otras agrupaciones. Es un día de interrelación entre escuelas y grupos y brinda la posibilidad de asistir a un espectáculo musical variado, con diferentes edades y estilos, así que hay que animar a la gente a presentarse y al público a asistir».
La quinta edición del Concurso de Conjuntos Instrumentales Villa de Elgoibar se celebrará el próximo 25 de marzo. Está abierto a grupos de cuatro a diez intérpretes con dos o más instrumentos diferentes. El certamen consta de tres categorías: Elemental I (hasta 12 años), Elemental II, (hasta 16) y Medio (hasta 20). La inscripción está abierta hasta el 24 de febrero. Más información en el 943 742145.