MADRID. DV. Hay quien prefiere llamarla la Feria de las Vanidades, en referencia al gigantismo y al ostentoso desfile de medios de los que hace gala: 843 expositores, más de 12.000 empresas y cerca de 87.000 metros cuadrados repartidos en nueve inmensos pabellones dedicados al universo de los viajes. Fitur, la Feria Internacional de Turismo que permanecerá abierta hasta el domingo en el parque Ferial Juan Carlos I de Madrid, es eso y mucho más: un escaparate parcial del planeta, un vistazo fugaz al mundo de los viajes y, por supuesto, un espejo en el que se ven reflejados los esfuerzos de medio planeta para que el otro medio sea visitado.
En esta reproducción a escala del mapa turístico mundial, Gipuzkoa y el resto del País Vasco tienen su espacio: una isleta de dimensiones más que considerables en el pabellón nueve, compartiendo vecindad con Madrid, Galicia o Asturias. Aún así, dentro de esa infinita vorágine que es la feria, todo esfuerzo para destacar es poco. Cada país, cada comunidad autónoma, cada ciudad o pueblo recurre a todo un ejército de gadgets para atraer la atención: grandilocuentes montajes, stands de formas y tamaños imposibles, actores disfrazados y, sobre todo, folletos, muchos folletos, pósters, trípticos e información impresa por doquier. «Si no estás en Fitur es como si no existieras», explica Xabier Eleizegi, técnico de promoción turística de la Diputación de Gipuzkoa. «Es el punto de partida para preparar la temporada. Sólo con mayoristas, tenemos programadas once reuniones», añade.
Gipuzkoa, tan pequeña, tan grande, es el lema bajo el que exhiben los encantos del territorio histórico. De momento, aprovechando la feria, se ha presentado la guía de recursos turísticos del presente año 100% Gipuzkoa, un completo cuaderno de más de 50 páginas donde se recogen todos los recursos turísticos del territorio histórico con abundante información. En breve podrá encontrarse en todas las oficinas turísticas de Gipuzkoa, y está dirigida tanto a foráneos como a los guipuzcoanos. «Queremos llegar a todo el mundo», dice Elizegi.
Media docena de personas atienden a profesionales del ramo turístico y dan a conocer los atractivos de las costas y el interior del territorio guipuzcoano. Una de las apuestas más novedosas y frescas es la creación de la marca turística Tierra Ignaciana, un esfuerzo conjunto de las comarcas de Debagoiena, Urola Erdia y Urola Garaia que aúna aquellos monumentos y parajes relacionados con la figura del San Ignacio de Loyola, de cuya muerte se cumplen 450 años. El tema ignaciano no es sino el hilo conductor de un viaje por la Gipuzkoa renacentista del siglo XVI, sus obras artísticas, rutas de peregrinación, monumentos y paisajes rurales. «Queremos dar a conocer el patrimonio cultural, histórico y religioso de las tres comarcas, y así redirigir el flujo de gente que acude al Santuario de Loyola hacia otras áreas que no reciben tantos visitantes, a pesar de contar con recursos turísticos», explica Ana Hériz, de la mancomunidad de Debagoiena. Las tres comarcas ya habían trabajado de forma conjunta en la creación de la ruta de los tres templos -Santuario de Loyola, la ermita de la Antigua de Zumarraga y el Santuario de Aranzazu-, pero vieron la necesidad de dinamizar el turismo de la zona con una temática más amplia.
Las propuestas del turismo de interior guipuzcoano se complementa con otras iniciativas ya existentes como las rutas senderistas por la comarca del Alto Deba -con 21 rutas de pequeño recorrido-, el turismo monumental por conjuntos histórico- artísticos como el de Azkoitia, escapadas a Tolosa y alrededores o el la diversidad del Alto Urola.
Folleto de Eibar
Ya en las comarcas costeras, una de las novedades más llamativas presentadas en la Feria es un folleto sobre Eibar. «Se trata de dar a conocer la historia de la localidad a través de la industrialización y su importancia en ella», explica Marta Amonarriz, responsable del stand de Debabarrena. Esta iniciativa quedará respaldada en breve por la inauguración en junio del Museo Armero en la Casa de Cultura de Portalea. La oferta exhibida por Debabarrena en la feria madrileña se completa con el turismo cultural de Mutriku, su casco histórico y el que fue el primer puerto del territorio en contar con muelles de piedra; y Deba, complemento playero amén de contar con el claustro de la iglesia de Santa María, el más antiguo de Gipuzkoa.
En el mismo mostrador, en representación del Urola Kosta, Estíbaliz Irureta nos anuncia la publicación del programa anual de visitas guiadas para las localidades de Getaria, Orio, Zarautz, Aia, el parque natural de Pagoeta y Zumaia. «De esta forma, ya se pueden conocer los horarios, precios e itinerarios turísticos para los once meses venideros», explica. Es de destacar también la iniciativa para que los ocho kilómetros del flysch costero que separan Deba de Getaria sean declarados Biotopo Protegido, a lo que sin duda contribuirá la apertura a mediados de 2005 del Centro de Interpretación de la naturaleza Algorri.
En la otra punta del territorio -pero compartiendo stand en Fitur-, Izaskun García informa de las bondades de Oarsoaldea, los cascos históricos de Pasaia, Oiartzun, Lezo y Errenteria, y la ruta de los monumentos megalíticos de parque natural de Aia. Una de las propuestas más singulares es el sistema de información y de autoguiado Cicerón, que permite recibir información del monumento deseado de cualquiera de las villas a través del móvil.
Finalmente, Hondarribia, Irún y Hendaya marchan de la mano, por aquello de compartir río. A los consabidos atractivos de la desembocadura del Bidasoa, se le sumará en breve el museo de la romanización Oiasso que mostrará los hallazgos arqueológicos de los últimos años relacionados con la presencia romana.