La organización terrorista ETA ha atentado contra la oficina de Correos de Murguía (Alava) y los Juzgados de Balmaseda (Vizcaya) con dos pequeñas bombas, que causaron desperfectos sin que se registrara ningún herido.
Los atentados fueron condenados por las instituciones y los partidos vascos, excepto Batasuna, que reiteraron que no podrá ponerse en marcha un proceso de paz en Euskadi mientras exista violencia, aunque no cause víctimas personales.
Las bombas, según el departamento de Interior del Gobierno vasco, eran similares en ambos casos, estaban formadas por un temporizador y una cantidad de explosivo de entre tres y cinco kilogramos, y su colocación y estallido no fue advertido previamente.
La primera de ellas explotó en la oficina de Correos de Murguía un minuto después de la medianoche, provocando un boquete en la fachada y daños en una vivienda colindante, en la que en ese momento había una persona, que no sufrió heridas pero que tuvo que ser realojada en un hotel de la localidad alavesa.
El segundo artefacto, colocado junto a la puerta de los Juzgados de Balmaseda dentro de una bolsa con la inscripción "peligro bomba", estalló a las 7:15 horas de la mañana y causó daños cuantiosos.
En otras ocasiones ETA ya ha puesto carteles a sus artefactos avisando de que se trataba de una bomba, la última de ellas el pasado 4 noviembre en el artefacto que estalló en Zarautz (Gipuzkoa), con la misma frase literal de "peligro bomba" y también ante los Juzgados de la localidad.
Reacciones
El Gobierno vasco condenó los atentados en un comunicado, en el que denunció que los "silencios" y "actuaciones calculadas" de la organización terrorista sólo provocan "indignación y frustración en la sociedad vasca, que está harta de la violencia de ETA".
El Ejecutivo autonómico emplazó a la ciudadanía a no creer que ambos atentados son de "menor trascendencia", ya que "son radicalmente opuestos a la defensa de la paz y a la defensa de los derechos humanos para todas las personas".
La Diputación Foral de Vizcaya aseguró que "no se puede hablar de proceso de paz mientras exista violencia, extorsión y amenazas" y emplazó "a la denominada izquierda abertzale" a que cumpla "su compromiso de sacar el conflicto de las calles y llevarlo a una mesa política".
Desde los partidos políticos, el secretario general del PSE-EE, Patxi López, reiteró que no habrá un proceso de paz ni una mesa de partidos mientras ETA siga actuando y subrayó que lo importante al analizar estos dos atentados no es que sea "terrorismo de baja intensidad", sino que sigue "la existencia de una banda terrorista que niega la esperanza de la sociedad, que quiere empezar de verdad un proceso de paz".
El portavoz del PP del País Vasco, Leopoldo Barreda, manifestó que estos atentados suponen que "la realidad se impone sobre quienes hablan de un proceso de paz" porque demuestran que "ETA-Batasuna no ha dado un solo paso que evidencie renuncia al terrorismo y a la presión ilegítima sobre la sociedad democrática".
Para Eusko Alkartasuna, las bombas de hoy "atentan contra los principios elementales de la democracia y perjudican y desprecian el incipiente proceso de normalización política", en contra de la "voluntad mayoritaria de la sociedad vasca, que aboga por una convivencia pacífica y el respeto de todos los derechos humanos".
Ezker Batua dijo que los atentados son "incompatibles con la apuesta por el diálogo democrático" porque representan "un obstáculo para avanzar en el proceso de normalización política y pacificación", por lo que reclamó a la banda terrorista que respete "el derecho a decidir de la sociedad vasca que, mayoritariamente, se ha manifestado contra la violencia y la defensa de los derechos humanos, la paz y el diálogo".