Más ecos de los redobles festivos. Larguísima. La tamborrada infantil, sobre todo para los más pequeños y para los participantes en las últimas compañías. «Por lo menos no ha llovido», se consolaba una madre. Emotivo. El compadreo intergeneracional montado en la clínica Quirón entre los tamborreros adultos de Donosti Gain y los infantiles de María Reina. Malicioso. Y machista, sin duda, aunque con su aquel, el comentario escuchado en un bar de Gros ante el televisor. «Después de tantos años sin mujeres en la Consti, ¿es que no podían haber elegido unas más guapas?». Terminamos de rebobinar mañana.