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Miércoles, 25 de enero de 2006
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SAN SEBASTIÁN
LA CALLE DE LA MEMORIA
LA CALLE DE LA MEMORIA / 1877. Cascos de 'bobby' londinense para los municipales
Alguna vez nos hemos referido en esta sección a los muy característicos cascos o sombreros con los que han ido tocados los guardias municipales donostiarras a lo largo de la historia. El Salakoff está en la memoria de muchos, pero antes que él, la Policía Municipal donostiarra fue ataviada con auténticos cascos de bobbys londinenses.

Encontramos datos sobre el tema en un artículo que publicó DV hace 35 años sobre aquellos antiguos cascos que tenían «un aire inglés muy fardón y daban a nuestros guardias una gran prestancia».

En aquel texto se comentaba que «si no estamos equivocados, el día 1 de mayo de 1877, el Ayuntamiento acordó informarse de los precios de los cascos de la policía londinense, 'por ser prenda de respetabilidad'. En efecto, el precio complació a don Alfonso Brunet, que adquirió treinta cascos para la Polcía Municipal donostiarra».

Los nuevos sombreros de metal «llamaron la atención por el empaque que tenían. En verano, el casco fue la comidilla de las tertulias bajo los tamarindos y en las playas donostiarras». Unos cascos tan llamativos, tan fardones, tenían que ser motivo de envidias. Los madrileños nos copiaron la idea. El entonces alcalde de Madrid, el conde de Romanones, después de verlos en San Sebastián, introdujo los cascos londinenses en el vestuario de la Guardia Municipal montada madrileña. Y después se extenderían a los municipales de a pie de la Villa y Corte.

Como reflejaba DV, «nuestra ciudad marcaba pautas y el casco de los famosos policeman londinenses, adaptados en España por San Sebastián en primer lugar, fueron tema a escala nacional». Resulta curioso que una capital aparentemente tan afrancesada como la nuestra haya adoptado a lo largo de su historia dos iconos de la estética londinense, el casco de bobby y los autobuses de dos pisos.

En el mismo artículo encontramos referencias a lo que dio de hablar, en un verano de «1880 y pico», otra innovación en el uniforme de la Policía Municipal donostiarra, la adopción de un pantalón de verano en tejido de dril. Una cuarteta que corrió de boca en boca decía: «Hay, don Gil, don Gil / el de los calores. / Qué mal van los celadores / con pantalones de dril». ¿Qué coplas sacarían si vieran los pantalones cortos de los actuales vigilantes de la playa?



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