La falta de coordinación de los agentes laborales -intermediadores como el INEM o Langai; legisladores; formadores (universidades y FP)...- junto a la falta de un diálogo social normalizado son, según la Cámara, las dos grandes trabas en materia laboral que maximizan en lugar de minimizar los riesgos de la deslocalización en Euskadi. Iraola abogó por coordinar a todo aquél que pinte algo en la materia para definir unas políticas de empleo y formación exitosas adecuadas a las necesidades del trabajador y la empresa. Apostó tambien por vincular los salarios a la evolución de la empresa y recuperar un marco de relaciones laborales «menos conflictivo».