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Miércoles, 25 de enero de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
AlDia
Mucho más que las playas
Potenciar el interior y el turismo cultural, de relax y de naturaleza, algunas vías para reforzar el sector
Ampliar la oferta y ofrecer productos que fomenten tanto el turismo cultural como el de naturaleza, el religioso o el de relax (balneario). Esta puede ser una de las opciones para que Gipuzkoa vuelva a coger velocidad en la carrera turística. Para Santiago Olarreaga, la oferta de playa y gastronomía, «que atrae a mucha gente», puede ser mejorada para hacer frente a un mercado cada vez más competitivo. Precisamente, es en el litoral donde se concentra buena parte de la infraestructura turística de Gipuzkoa, y donde, en opinión del profesor de la Escuela de Turismo, se podría realizar una apuesta por productos de calidad y alto standing en forma, por ejemplo, de spas (balnearios). «En la costa vascofrancesa hay muchos más y aquí, en este campo, se puede mejorar porque sólo hay unos pocos. La talasoterapia tiene un potencial inmenso poco explotado», comenta.

Pero si en la costa se puede crecer, el potencial del interior es todavía mucho mayor. «Hay muchas cosas que ver a las que va poca gente», comenta Olarreaga. Como ejemplo cita a Oñati y Aranzazu, «que son una maravilla, un sitio precioso pero que reciben menos turistas que lo que debiera». También cita a Loyola y a su Basílica. El problema, en su opinión, es la accesibilidad. «Las comunicaciones no son buenas y a la gente le cuesta ir. Habría que buscar fórmulas».

Nicolás Osinalde, de Goitur, considera que las infraestructuras son buenas en Gipuzkoa teniendo en cuenta su abrupta orografría. «Además, la mayoría de nuestros visitantes vienen en coche», asegura. Lo que a veces falla, en su opinión, es una mayor concienciación de lo que implica atender a la demanda turísica. «No sirve de nada que yo promocione el turismo verde y luego, cuando un grupo de catalanes baja del monte a las cuatro de la tarde, no tenga dónde comer o si los restaurantes cierran en Semana Santa o en agosto cuando los alojamientos rurales están llenos. El esfuerzo público y el privado tienen que ir de la mano».

Para el director foral de Turismo, Ángel Irastorza, algunas infraestructuras, como Tabacalera, pueden suponer un factor de atracción turístico, de la misma forma que el Santuario de Loyola, «gestionado de una forma u otra, puede tener más o menos interés».



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