PARÍS. DV. Cuatro niños, de edades comprendidas entre los 2 y los 9 años, degollados en la cama y el padre ahorcado tras cometer el cuádruple infanticidio es el terrible resultado de la última tragedia de la violencia familiar en Francia. Los hechos se produjeron ayer en Néant sur Yvel, un pequeño pueblo de Bretaña situado en el departamento de Morbihan.
La voz de alarma fue dada por Angelina, una mujer de 27 años, que llamó a la Gendarmería para alertar de que sus hijos no habían acudido a la escuela ni a la guardería. Explicó que habían pasado el fin de semana en casa de su padre con quien tiene la custodia compartida pues el matrimonio estaba separado y tramitaba su divorcio.
Una patrulla se acercó hasta la casa de Yannick M., un chatarrero de 31 años. Su cadáver colgaba de una viga de un hangar que sirve de almacén. En el primer piso de la vivienda aledaña yacían muertos los niños: un crío de 2 años y sus hermanas, de 4, 7 y 9 años. Fueron degollados a cuchilladas.