LISBOA. DV. La victoria del conservador Cavaco Silva en la primera vuelta de las elecciones presidenciales con el 50,6% de los votos ha puesto de manifiesto la división de la izquierda portuguesa y, de forma especial, la crisis que atraviesan los socialistas.
Muy preocupantes son, para los analistas, los 780.000 votos obtenidos por el candidato del PS, Mario Soares, que hace menos de un año logró la mayoría absoluta en las legislativas. El veterano ex presidente se llevó dos millones menos de sufragios que el ganador y, lo que es más grave, 350.000 menos que el poeta y también socialista Manuel Alegre, a pesar de que no contaba con el respaldo del partido. Esta formación, en cualquier caso, no quiso hablar de derrotas y menos Mario Soares, para quien «en democracia se ganan y pierden elecciones. Pero un vencido es quien no quiere luchar, que no es mi caso».
El primer ministro y secretario general del PS, José Sócrates, ya habló tras conocerse los resultados de la división interna: «Hubo socialistas que escogieron apoyar a otros candidatos. Respetamos esas opciones y continuamos contando con todos los que se proyectan en el proyecto de cambio y de modernización». A la misma hora hablaba el candidato Manuel Alegre, que perdió de esta forma su espacio en las televisiones. «Pura coincidencia», alegan en el partido. Para muchos, sin embargo, este gesto se debió al mal perder del primer ministro.