MOSCÚ. DV. El Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antiguo KGB) acusó ayer formalmente de espionaje a cuatro miembros de la representación diplomática de Reino Unido en la capital rusa. Según el FSB, los diplomáticos, fueron sorprendidos «con las manos en la masa». El anuncio hecho por el portavoz de los servicios secretos rusos estuvo precedido de un reportaje, difundido el domingo por la noche a través del canal de televisión estatal RTR, en el que aparecían en acción, observados por cámara ocultas, esos cuatro presuntos espías y un colaborador de nacionalidad rusa. Utilizaban un pedrusco hueco, en cuyo interior había un pequeño ordenador y un transmisor. Uno de los acusados de espionaje, según Moscú, se dedicaba a financiar Organizaciones no Gubernamentales (ONG) extranjeras.
El reportaje salió en antena en uno de los momentos de mayor audiencia. Agentes del FSB iban explicando las imágenes que aparecían en pantalla y cómo consiguieron desarticular la red de espionaje del MI6, los servicios secretos británicos.
Según se deduce de lo relatado, el servicio ruso de contraespionaje vigila a todos los diplomáticos extranjeros. En el caso de la Embajada británica en Moscú, observaron cómo un grupo de personas frecuentaban un mismo lugar de la ciudad, pero no para reunirse con nadie ni para acudir a ningún establecimiento concreto. Al llegar al sitio señalado, los diplomáticos británicos, ataviados con ropa estudiantil para no llamar la atención, se detenían y sacaban del bolsillo un miniordenador operado por lápiz digital. Manipulaban el computador durante unos segundos y abandonaban el lugar.
Al poco tiempo, llegaba otra persona al mismo sitio y actuaba de forma similar. El FSB supo así que allí había algo sospechoso. Un día, uno de esos espías británicos se acercó a una pequeña roca tirada sobre el césped y la golpeó varias veces con el pie. Resulta que dentro de esa falsa roca se había colocado un sistema electrónico que recogía las informaciones que dejaban los «visitantes» valiéndose de un miniordenador. El agente-enlace recogía esos datos de la misma manera.
Interferencias
Se ve que los agentes rusos, valiéndose de otro emisor, provocaron interferencias o alteraron el funcionamiento de la 'piedra'. Eso llevó a los espías del MI6 a delatar sin querer el misterioso objeto. Según explicó ayer en rueda de prensa el portavoz del FSB, Serguéi Ignátchenko, uno de esos pedruscos fue hallado y requisado. Fue entonces cuando pudieron establecer el tipo de aparato electrónico que tenía en su interior. «Se trata del último grito en sistemas de espionaje», afirmó Ignátchenko. El portavoz de los servicios secretos rusos mostró la piedra, de un tamaño de unos treinta centímetros, con el mecanismo instalado en su interior. Ignátchenko dijo que la transmisión puede hacerse a una distancia de hasta 20 metros y en sólo dos segundos.
La piedra exhibida en la rueda de prensa no era la que se vio en el programa de televisión, ya que, al haberse averiado, fue recogida directamente por Marc Doe, primer secretario de la Embajada británica en Moscú y uno de los inculpados por espionaje. El momento en el que Doe recoge el trozo de roca también aparece en unas de las grabaciones del FSB. Además de Doe, están implicados en actividades de espionaje Christopher Pirt, Paul Cronton y Andre Fleming. Todos ellos serán probablemente expulsados de Rusia en los próximos días.
El portavoz de los servicios secretos rusos mostró además documentos que, según él, prueban que el primer secretario de la Embajada británica se dedicaba a financiar ONG. Hace unos días, Vladímir Putin firmó una draconiana ley que limitará seriamente el trabajo de las organizaciones no gubernamentales, pudiendo incluso suspender definitivamente su actividad en Rusia.
El Kremlin ha sido objeto de duras críticas desde Occidente por culpa de esa ley. La canciller alemana, Angela Merkel, que visitó Moscú la semana pasada, fue la última en recriminar por ello al presidente.
Este escándalo de espionaje está siendo aprovechado por el Kremlin pese a que no está claro en absoluto que tenga ningún vinculo con las ONG. Esa es al menos la opinión de la presidenta de la antena moscovita del Grupo de Helsinki, Liudmila Alexeeva, para quien todo no es más que «un montaje para justificar la aplicación de medidas contra organizaciones que velan por la democracia y actúan en contra de las violaciones de los derechos humanos».