La ruptura de la relación entre existencias y precios del petróleo también ha provocado cambios en el mercado de crudo. Hasta el año 2004, la subida de precios se asociaba, en general, a un menor nivel de existencias en poder de la industria. Cuanto más altos eran los precios, mayor era el coste de mantener existencias de crudo.
Los expertos del BCE explican que ese análisis ya no sirve. Apuntan que, seguramente, las compañías han optado por mantener volúmenes más elevados de reservas para hacer frente a las incertidumbre. Pero el mercado ha visto en esas existencias una señal de futuras subidas de precios y, de hecho, las ha anticipado.
«Para que los mercados de crudo sean menos sensibles a las perturbaciones es necesario suavizar las limitaciones de capacidad que han surgido a lo largo de todo el proceso de producción de petróleo», concluye el informe. Aseguran que «un incremento de las inversiones permitiría que la utilización de la capacidad volviera a situarse en niveles compatibles con un funcionamiento normal del mercado de crudo».