MADRID. El petróleo cerró la semana a 66 dólares el barril de Brent, a menos de dos dólares de distancia de su cierre máximo -68,89 dólares en agosto de 2005, por los efectos del Katrina en las refinerías del Golfo de México- la Bolsa de Nueva York se desplomó por este motivo el viernes y en España han vuelto a subir los precios finales de gasolinas y gasóleos.
Todo apunta a que el crudo caro «ha llegado para quedarse» porque se está tocando techo en las capacidades de producción. El Banco Central Europeo ya ha advertido que el petróleo no bajará si no se ponen en marcha fuertes inversiones en extracción y refino y se realiza un uso más eficiente de sus productos derivados. La clave está en aumentar las capacidades y rebajar el consumo necesario para fabricar cada unidad de producto.
Preocupada por la inflación, la autoridad monetaria europea acaba de analizar los factores causantes de que el petróleo se haya establecido en la horquilla de los 60-65 dólares y no se apee de ahí. En el crudo Brent, la referencia de Europa, el precio ha subido casi 30 dólares en los últimos 24 meses.
El más reciente tirón se ha atribuido a factores de los llamados geopolíticos como la inquietud por las exportaciones de Nigeria e Irán, o las amenazas de atentados lanzadas por Al Qaeda. En Nigeria, los trabajadores petroleros temen, con razón, el ataque de las milicias a las instalaciones de Shell, después de que se produjera el secuestro de cuatro empleados extranjeros.
Irán podría responder con cortes de suministro a la presión occidental por su actividad nuclear, y la cadena de televisión Al Yazira ha emitido un nuevo mensaje de Osama bin Laden.
Sin dejar de lado la importancia de estas incertidumbres, el BCE argumenta que son sobre todo razones estructurales las que han instalado el precio del crudo en tan altos niveles. Explica que las principales causas radican en la reducción de la capacidad excedente de producción y en los desajustes surgidos en el proceso productivo entre producto y consumo tras el fortalecimiento imprevisto de la demanda. Y añade que no descenderá de ellos si no se abordan unas medidas que están al alcance de las economías occidentales, pero que llevarán su tiempo.
Al límite
En la actual subida del precio del crudo aparecen comportamientos peculiares. Así, aumentos de suministro al mercado no repercuten directamente en una moderación de los precios, como ocurría en otras etapas. «De hecho, incrementos marginales en los volúmenes de petróleo producido y consumido se asocian ahora a subidas de mayor magnitud en los precios correspondientes, ya que las capacidades de producción están llegando al límite», explica el Banco Central Europeo.
Puesto que se tarda años en aumentar la capacidad de extracción y refino, el precio del crudo se ha tornado más sensible a la capacidad suministrada a medida que se acerca a esa capacidad de producción, reitera el análisis de los expertos.
Reconoce el BCE que la capacidad excedente de la OPEP sirve de amortiguador para hacer frente a perturbaciones imprevistas de la oferta o aumentos no anticipados del consumo. Pero la fortaleza de la demanda, que en 2004 registró el avance más rápido de los últimos 30 años -y 2005 no le fue a la zaga-, erosionó la capacidad excedente de todo el proceso de producción. Las compañías petroleras, explica, se habían basado en previsiones de un ritmo normal de crecimiento de la demanda.
Esta fortaleza del consumo ha reducido no sólo la capacidad excedente de producción, sino también la no utilizada del refino. Con ello se ha recortado la flexibilidad de la industria petrolera para refinar alternativamente distintos tipos de crudo. Desde mediados de 2004 ha subido la prima sobre el crudo ligero y con bajo contenido de azufre -por eso se ha disparado el Brent- en comparación con producciones como el Dubai, un petróleo pesado y con alta proporción de contaminantes. COLPISA