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Domingo, 22 de enero de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
SALUD | LA AMENAZA DE LA GRIPE AVIAR
Así funciona en Gipuzkoa el plan contra la gripe aviar
En la situación actual, la única posibilidad de que aparezca el virus en este territorio es que alguien lo traiga de algún país afectado
Una técnico de laboratorio analiza unas muestras en el Servicio de Microbiología del Hospital Donostia, centro de referencia en el País Vasco para la detección de la gripe aviar. [JOSE MARI LÓPEZ]
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FASES DEL DISPOSITIVO
Centro de salud: El médico de familia o el centinela detectan la sospecha de infección y lo comunican a Epidemiología.

Dato clave: El paciente presenta los síntomas característicos de una gripe, agudizada con problemas respiratorios, pero el dato que inicia el protocolo de actuación es que ha viajado recientemente a uno de los países atacados por la gripe aviar.

Hospital: El paciente, tras pasar por Urgencias, es ingresado en una habitación de aislamiento con presión negativa y antecámara.

Laboratorio: Microbiología puede establecer un diagnóstico en pocas horas.

Epidemiología: Los técnicos del servicio, que controlan todo el dispositivo, contactan con los familiares del enfermo y evalúan la necesidad o no de someterles a cuarentena.
SAN SEBASTIÁN. DV. Lunes, 11.00 horas. Un hombre de mediana edad acude a un centro de salud de una población del Goierri. El médico de familia que le atiende percibe enseguida que su paciente presenta todos los síntomas de una gripe, quizá algo más agudos: fiebre elevada, tos, malestar general y, especialmente, dificultad respiratoria. El facultativo, consciente del protocolo que ha diseñado Sanidad y considerando que este año apenas ha hecho acto de presencia la gripe común, no descarta la posibilidad de que se encuentre ante un caso de gripe aviar. Así que no tarda en preguntar al enfermo si ha viajado recientemente a un país afectado. La respuesta es positiva. Acaba de venir de Laos, donde efectivamente visitó un mercado tradicional. Inmediatamente, el médico pone en marcha la maquinaria de prevención. Aísla al paciente en una sala del propio ambulatorio y notifica el caso al Servicio de Epidemiología de Sanidad. Entretanto, este médico, que además presta su servicio voluntario como centinela de la gripe, formula al paciente -ya convenientemente protegido con una mascarilla- una serie de preguntas clínicas que exige el protocolo de actuación. Una ambulancia especialmente habilitada trasladará urgentemente al afectado al Hospital Donostia.

La única hipótesis

Ésta es la única hipótesis posible de gripe aviar que actualmente puede surgir en Gipuzkoa. Y es la que mantiene abierta Sanidad. Es decir, en la presente situación, sólo se podría detectar el H5N1 en alguien que hubiera contraído el virus tras viajar a algún país del sureste asiático, China, Rusia o Turquía. Con todo, la hipótesis es remota porque sería preciso, además, que este enfermo hubiera estado en contacto con pollos infectados, o por lo menos a una distancia inferior a un metro de las aves.

En Gipuzkoa no hay actualmente riesgo de contagiarse directamente de los animales, como ocurre en los países afectados. Si tal cosa sucediera, habría que poner inmediatamente en marcha un nuevo protocolo de actuación, que está elaborado y listo para su aplicación en caso de necesidad. Existen también otros planes para fases más avanzadas de la infección hasta llegar a la pandemia. Pero, según recalca la médico Larraitz Arriola, del Servicio de Epidemiología de la Delegación de Sanidad en Gipuzkoa, la única hipótesis posible en estos momentos gira en torno al viajero que llegue con la enfermedad.

Desde el centro de salud

Precisamente es el Servicio de Epidemiología el que coordina la maquinaria sanitaria de vigilancia frente a la gripe aviar; es el encargado de activar los protocolos de intervención a tenor del avance de la enfermedad.

El plan que ahora está en marcha implica directamente a los médicos de familia y los facultativos centinelas. Estos últimos son voluntarios, también médicos de familia, que hacen un seguimiento continuo de los casos de gripe. En total, son trece en Gipuzkoa: ocho, en la atención de adultos; tres, en la de niños y el último, en la residencia de ancianos Julián Rezola (Fundación Matía) de Donostia.

Tras detectar los casos de la gripe, estos médicos toman detalladamente los datos clínicos de los infectados y, mediante un frotis faríngeo, obtienen una muestra que envían al laboratorio. «Se trata de detectar en primera instancia el número de casos; esto, además, permite tipificar el tipo de virus que está circulando», explica Víctor Rubio, médico centinela del centro de salud de Irún.

Aislamiento

Pero sigamos el itinerario del paciente del Goierri ya dentro del Hospital Donostia. Entraría por Urgencias y sería inmediatamente conducido al área de Enfermedades Infecciosas, donde quedaría ingresado en una habitación de aislamiento con presión negativa y antecámara. Es un recinto especialmente diseñado para los pacientes que pueden contagiar una enfermedad. La renovación del aire es constante, de tal modo que entra del interior pero en ningún caso vuelve al edificio, sino que va directamente a la calle. La antecámara permite al personal sanitario proveerse del equipamiento necesario antes de entrar en contacto con el paciente.

El Hospital Donostia posee dos habitaciones de estas características, con posibilidad de habilitar una tercera, según explica Jose Antonio Iribarren, jefe del área de Enfermedades Infecciosas.

Laboratorio de referencia

Una vez situado el paciente en la habitación, lo primero es confirmar la enfermedad. Para ello es preciso una analítica. Se extraen muestras nasales y faríngeas y se llevan al laboratorio. Pues bien, se da la circunstancia de que el Servicio de Microbiología del Hospital Donostia es el de referencia de toda la Comunidad Autónoma para la detección de la gripe aviar. Según Emilio Pérez-Trallero, responsable de Servicio de Microbiología, el laboratorio posee el material necesario para establecer un rápido diagnóstico. A las pocas horas se sabría con certeza si se trata o no del virus de la gripe aviar.

Si el grado de sospecha es elevado, se inicia el tratamiento antiviral incluso antes de conocer al cien por cien el resultado de las pruebas. Según Iribarren, el tratamiento precoz es fundamental para combatir la infección.

Entretanto, el Servicio de Epidemiología se ha puesto en contacto con los familiares y allegados del paciente, les ha explicado la situación y les ha pedido que al más mínimo síntoma de gripe se pongan en contacto con los especialistas. Con tal fin, se les facilita un teléfono abierto las 24 horas del día. Y se procede a efectuar un seguimiento de estas personas, quienes en principio continuarían haciendo su vida normal.

Los análisis son negativos. Falsa alarma, aunque el grado de sospecha ha sido alto. En este caso, el paciente tendría que pasar aún un periodo de seguridad en la habitación de aislamiento hasta que, libre ya de toda sospecha, reciba el alta.

Si la analítica hubiera sido positiva, los médicos le aplicarían el tratamiento antiviral, a la espera de su evolución. El H5N1 es susceptible ante el inhibidor de la neuramidinasa oseltamivir, que fabrican los laboratorios Roche con el nombre comercial de Tamiuflu (que, por cierto, no se vende en farmacias). Ante esta situación, Epidemiología estrecharía la vigilancia de los familiares y posiblemente algunos serían puestos en cuarentena.

Ningún caso

El relato anterior es ficticio. Tan sólo es un ejemplo de cómo se actuaría ante un caso de gripe aviar. Hasta ahora no ha ocurrido una eventualidad de esta índole en Gipuzkoa, ni siquiera una falsa alarma, según señalan en Epidemiología. Sí que se detectó recientemente una sospecha en el Hospital de Cruces, en Barakaldo, pero los análisis dieron negativos. Otra alarma surgió hace un año en el Hospital Donostia, donde se presentó un paciente con síntomas de SARS, pero también se descartó la presencia de esta enfermedad.

De momento ningún médico centinela ha detectado una sola sospecha. «Este año ni siquiera hay gripe común», afirma el facultativo del centro de salud de Irún, Víctor Rubio. Sí que hubo, en octubre, inquietud entre la población, según constató este médico: «Algunos pacientes venían asustados, querían que les vacunásemos contra 'la gripe de los pollos', según decían, y teníamos que explicarles que no existía tal vacuna, pero que podían tranquilizarse porque aún no hay posibilidad de contagio».

Todo el dispositivo que se desplegaría en Gipuzkoa ante un caso sospechoso, o real, de gripe aviar, está supeditado a la actual fase III del desarrollo de la enfermedad en el mundo. Funciona bajo la hipótesis de que los casos que se van a ver en el territorio guipuzcoano son sospechosos o esporádicos. Si la enfermedad alcanzase otros estadios de gravedad en Euskadi (incluso la pandemia) -circunstancia que hoy por hoy es muy remota-, este plan sanitario quedaría superado y sería preciso activar una nueva alerta. Los hospitales no darían abasto y posiblemente se recomendaría que los infectados no salieran de sus domicilios. Habría que distribuir los antivirales de acuerdo con las características de la población más afectada (ancianos, niños o adultos). El plan existe, pero las autoridades sanitarias no quieren ni imaginarse esta eventualidad.



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