ORENDAIN. DV. El día amaneció menos lluvioso que el año pasado, y así, sin paraguas, los vecinos de Orendain celebraron ayer la festividad de San Sebastián como manda la tradición. El txistulari Iñaki Letamendia, en sustitución del fallecido Germán Intxausti, alegró por segundo año consecutivo, el camino hacia la ermita de San Sebastián haciendo sonar una biribilketa, y acompañado por su hijo, del mismo nombre, que participó como atabalero.
A los txistularis les acompañaron numerosos vecinos de Orendain en la kalejira hasta la popular ermita de San Sebastián del S.XIX en sustitución de la anterior, y que según dice la tradición, siempre permanece con las luces encendidas porque se piensa que fue uno de los lugares de paso del Camino de Santiago. El txistulari y el atabalero permanecieron a la entrada del santuario con su acompañamiento musical hasta que entró el último de los feligreses. La Misa Mayor, oficiada por Joxi Eguzkitza, comenzó puntual a las 11 de la mañana y resultó una celebración alegre y cantada por todos los vecinos a quienes quedaron escasos los bancos de la ermita.
La novedad
A la salida de la ermita, los lugareños tuvieron oportunidad de charlar antes de comenzar la nueva marcha acompañados una vez más por los txistularis, hacia el Ayuntamiento, donde les esperaría un apetitoso y caliente hamaiketako, de caldo, carne y croquetas.
Pero antes de hacer esta parada, y como novedad de este año, los lugareños se dirigieron al caserío Kalea en el que el presidente de la Corporación municipal, Tomás Plazaola, explicó que «este caserío fue donado al Ayuntamiento por el vecino de Orendain Juan Garmendia, a cambio de recibir cuidados por parte del Ayuntamiento en sus últimos años. Lamentablemente -comentó Tomás-, Juan ha fallecido, y la Corporación ha decidido instalar en el caserío, que ha pasado a ser propiedad municipal, un pequeño piso de acogida acondicionado para cualquier persona con una minusvalía, donde podrá vivir un vecino del pueblo». Así, tras la bendición del nuevo piso de la mano de Joxi Eguzkitza, se dirigieron todos hacia la Casa Consistorial.
Como cada año, tanto los que viven en Orendain como los que nacieron en este municipio al que vuelven cada año para festejar el día de San Sebastián, se reunieron después en la Sociedad Eltxo, sobre las dos de la tarde, para participar en una comida de hermandad, en la que el día de San Sebastián transcurrió tranquilo y feliz.