MADRID. La deuda de los hogares españoles alcanzó en el tercer trimestre del año pasado los 674.410 millones de euros, una cifra que ya equivale a tres cuartas partes del Producto Interior Bruto (PIB) y es superior en 105.436 millones a la registrada en el mismo periodo del año anterior.
Pese a las recomendaciones de moderación formuladas por el Banco de España y diversos organimos financieros, los débitos de las familias han seguido creciendo a un ritmo interanual del 18,5%, una tasa ligeramente inferior a la de los dos primeros trimestre del año, en los que se registraron avances del 19,9% y el 20,4%, respectivamente.
El grueso de la deuda doméstica, concretamente 588.298 millones, corresponde a préstamos a largo plazo, en su gran mayoría hipotecarios.
La actividad del inmobiliario no se detiene, y el endeudamiento para la compra de vivienda aumenta a un ritmo superior al del encarecimiento de los pisos: mientras en cifras oficiales la vivienda libre subió el 13,4% interanual entre julio y septiembre, la financiación avanzaba el 20,7%.
Crece la riqueza financiera
Las cifras del Banco de España revelan que esta evolución de la deuda de los hogares se produjo en un marco de crecimiento algo más moderado de los activos financieros en manos de las familias. Al concluir el tercer trimestre, su valor ascendía a 1.484.815 millones de euros, un 13% más que doce meses antes. Destaca el incremento de la tenencia de acciones y participaciones en fondos de inversión, que aumentó a un ritmo del 16,8%, hasta un importe de 582.081 millones de euros.
La mejora de los mercados de renta variable ha hecho posible la recuperación de los títulos y participaciones. Como consecuencia de los volúmenes y la variación de activos y pasivos en poder de las familias, la riqueza financiera de los hogares experimentó un avance del 8,6% en el tercer trimestre del año pasado, para situarse en 810.405 millones de euros. COLPISA