Amorrortu planteó el domingo un partido cobarde, sacando de inicio un único delantero que en realidad no lo es. Confiábamos que al menos después de la expulsión de un jugador españolista, saltaría un delantero nato, pero no, todo siguió igual. La Real, jugando su habitual «partidillo» de solteros contra casados; Skoubo en el banquillo y Nihat en la grada. Y el autor del desaguisado seguía el juego (es un decir) de pie y sin mover un dedo, sencillamente porque no sabe cuál debe mover. No lee el partido, (todos son diferentes). No sabe jugar a la contra; a favor, menos. Y hace los cambios tarde y mal. Señor Amorrortu, he leído que es usted el mejor entrenador posible para la Real. No importa. Soportaremos su marcha.