LEGAZPI. DV. Este domingo se disputó en Urnieta la segunda y última tirada del Campeonato de Gipuzkoa de Bolos por Equipos, en el que los bolaris legazpiarras dejaron el pabellón muy alto. En el cómputo final, el equipo compuesto por Marcos Madina, Iñaki Azarola, Germán Gereñu, José Mari Ugarte, José Luis Agirre y Mikel Ormazabal se clasificó en cuarto lugar con 471 birlas. Por delante quedaron los campeones de Zerain, con 490, los subcampeones de Ategorrieta con 480 y los terceros, de Segura, con 472.
A nivel individual, cabe destacar la tercera plaza obtenida por Germán Gereñu en Gabiria, donde se disputó la primera tirada del campeonato, y el también tercer puesto de José Luis Agirre en Urnieta, donde, además, Iñaki Azarola y Alfonso Retegi fueron quinto y sexto respectivamente.
La próxima cita competitiva para los bolaris de Legazpi será este mismo domingo día 22, en Idiazabal, donde comenzará a disputarse el Campeonato de la Regularidad y en el que tomarán parte doce legazpiarras.
Bolatoki municipal
Estos doce, y otros muchos bolaris que no toman parte en estos campeonatos, entrenan y tiran bolos en el bolatoki del Mauleón casi todos los días. Este bolatoki, construido en el año 1995 y adquirido por el Ayuntamiento en julio del año pasado a su entonces propietario Hotel Mauleón, se ha convertido en la única instalación legazpiarra de este tipo que está en uso en la actualidad.
En Brinkola hay otro bolatoki, pero éste sólo se utiliza en las fiestas del barrio, en cuyo campeonato toman parte los mejores bolaris de la zona.
Atrás quedaron aquellos tiempos no tan lejanos en los el pueblo estaba repleto de bolatokis, casi uno por cada caserío o grupo de caseríos: Eguzkitza, Mantxola, Udana, Irazola, Bergaretxe, Errekaeta, Barrendiola, Guriditegi, Telleriarte... Y no hay que olvidar los del centro, como el del Txoko, el de Oiarbide al lado del actual Euskaltegi, el de la parte trasera del Ayuntamiento, el de al lado del viejo frontón y, cómo no, el del colegio La Salle y el de Muru, siendo estos dos los últimos en desaparecer. Comentan con añoranza los bolaris que entonces se jugaba mucho más. Ahora también se juega, pero faltan bolaris jóvenes que aseguren la continuidad de este deporte.