ZUMARRAGA. DV. El lunes comenzó el taller didáctico 'Irudiz Irudi, Liburu Ibiltari', organizado por la Biblioteca Municipal de Zumarraga, el Ayuntamiento y la Asociación Galtzagorri. Hasta mañana alumnos de cuarto curso de los diferentes centros de la localidad participarán en el mismo. El viernes en cambio, a pesar de que en un principio esta exposición iba a estar abierta al público, permanecerá cerrada por problemas técnicos.
En total serán aproximadamente unos 80 niños los que visiten este taller, pero hasta ahora los alumnos de la Ikastola y algunos de Gainzuri han sido los únicos, ya que los demás lo harán entre hoy y mañana.
En este taller didáctico han aprendido cómo es el proceso de creación de un libro. «Por una parte tienen el texto, y después de leerlo les facilitamos todos los materiales que necesitan para poder ilustrarlo. Son ellos, aunque con un poco de ayuda los que deciden qué dibujar y cómo pintarlo», asegura Maider Kalonje, responsable del taller.
«Dividimos a los chavales en cuatro grupos y en cada uno de ellos crean un libro diferente. Es un proceso bastante simple y tienen una hora de margen para hacerlo. Cuando terminan, lo encuadernamos de forma sencilla y cada grupo se lo lleva a su centro para enseñárselo a sus compañeros», comenta Maider.
Cuando los niños entran a Itarte Etxea, reciben una pequeña introducción en la que se les explica la importancia de las ilustraciones en los libros, y después, se les divide en grupos para que realicen el proceso de creación paso a paso y a su gusto, aunque siempre con la ayuda de la monitora para cualquier duda que puedan tener.
«El objetivo de este taller didáctico es que además de conocer el trabajo de un dibujante, conozcan el proceso de creación de un libro, desde el mismo comienzo hasta el final. Al mismo tiempo, también intentamos fomentar la lectura», comenta Maider Kalonje.
En cuanto a los chavales, todos ellos trabajaban afanosos en sus libros, dibujando y pintando con mucho cuidado y sin parar un momento. «Primero hemos leído el texto y después hemos pensado qué iba a dibujar cada uno para repartirnos el trabajo. Cuando hayamos terminado, tendremos que ordenar las páginas y encuadernarlo», comentaba Carlos Leonel, estudiante de Gainzuri, sin dejar de pintar.
«Nosotros hemos elegido pintar los dibujos con acuarela porque así los colores son más vivos y queda mejor», nos contaba Aitor Silva, mientras dejaba una de las láminas terminadas en el suelo para que se fuera secando.
Cada uno de los cuatro grupos que organiza la responsable en Itarte Etxea, crea un libro que contiene un cuento diferente: se pueden encontrar cuentos con bastante texto, algunos hechos únicamente con dibujos muy sugerentes y otros que alternan incluir el texto en algunas de las hojas y en otras no.
Cada grupo de niños, con la ayuda de la monitora, decide cómo quiere que sea su cuento, y en los casos en los que no surgen ideas, ella les ayuda dándoles algunas pista sobre qué es lo que podrían dibujar.
En el caso de Ane Jauregi, su grupo ha decidido realizar un cuento sin texto. «Nosotras vamos a contar la historia solamente con dibujos. Anque hemos leído el texto para ver cómo era el cuento, hemos pensado que era mejor así. Cada una va a hacer un dibujo, y cuando los ordenemos tendremos nuestro cuento», dice.
«Nuestro cuento trata sobre un niño que tiene mocos azules y le dicen que haga una escultura. En mi dibujo se ve cómo el niño está en una exposición», nos cuenta Alba Rodríguez.
Una vez que los niños terminan de hacer sus dibujos y los pintan, recortan los textos que les hacen falta y los pegan en las hojas, ya numeradas, para no confundirse. Después, ordenan todas las hojas, y las encuadernan de una forma muy sencilla, creando así su primer libro.