Lo que empezó siendo una protesta laboral podía haber acabado en una tragedia, aunque al final se quedó en «un susto tremendo». La quema de un ataúd que representaba la nueva directiva europea acabó de forma accidental al prender fuego la ropa de dos estibadores de UGT que participaban en la protesta. La rápida actuación del fotógrafo de prensa Justy García, que acudió a apagar las llamas que habían prendido en los pantalones de uno de los trabajadores, impidió que la jornada acabara de forma trágica.
«Ha sido tan rápido que no nos ha dado tiempo a reaccionar», señalaba José Antonio Olaizola, responsable de UGT-puertos de Gipuzkoa. El accidente se registró cuando uno de los trabajadores arrojaba gasolina sobre el pequeño féretro. Antes de que acabara de derramarla, otro operario encendió un mechero para prenderle fuego, lo que provocó una fuerte llamarada que alcanzó a los dos operarios. «La tensión del momento ha hecho que se precipitara a encender el mechero, en vez de retirarse y lanzar un papel prendido», explicaba Olaizola.
Las llamas prendieron en la zamarra de Israel Ruiz, un estibador bilbaíno, que se apresuró a desprenderse de ella, lo que le provocó quemaduras leves en ambas manos y en la cara, de las que fue atendido en el momento, sin que fuera necesario su ingreso. El fuego también prendió en la parta baja del pantalón de otro estibador, José Angel Cabezón. La rapidez de los acontecimientos hizo que el fotógrafo de prensa fuera el primero en reaccionar y apagara las llamas con una zamarra de otro trabajador. José Angel Cabezón tuvo que ser ingresado en el Hospital Donostia con quemaduras de segundo grado en el gemelo. «Está muy tranquilo y un poco enfadado porque no ha podido ir a comer con nosotros», señalaba Olaizola.