El Gobierno apuesta por la vuelta de capital español a Seat, donde ya estuvieron representados en su origen (1950) varios bancos -además del propio Estado-, como una posible solución para garantizar el futuro de la compañía. Eso sí, tiene claro que es una opción muy complicada, dada la situación económica de la empresa y que el control del negocio se mantendría, al menos a medio plazo, en manos alemanas. En su visita de ayer a la dirección de Volkswagen, el ministro de Industria, José Montilla, ni siquiera planteó el tema de forma oficial. COLPISA