MADRID. El déficit exterior lleva camino de situar a 2005 como un annus horribilis para la economía española, lo que amenazaría su relativa bonanza, afectada a su vez por la pérdida de competitividad. Los datos publicados ayer por el Banco de España revelan que el saldo negativo de la balanza de pagos por cuenta corriente se incrementó un 62% de enero a octubre del último año, al situarse en 54.109,9 millones de euros. Esta cantidad rebasa en 14.500 millones el déficit registrado en 2004, diferencia que podría aumentar en otros 11.000 millones al final del ejercicio, según las cuentas que manejan los expertos.
El agujero de la balanza de pagos supone ya más del 6% del producto interior bruto (PIB), pese a la cual desde el Gobierno sólo se tiene una preocupación relativa por estos datos. El último en evidenciar esta postura fue el ministro de Industria, Turismo y Comercio, José Montilla, quien a finales de diciembre declaró que el elevado crecimiento del PIB -con avances trimestrales de entre el 3,4% y el 3,5%- es, en gran medida, responsable del déficit exterior. En su opinión, ese aumento «hace que importemos y viajemos más», lo que lastra las balanzas comercial y de servicios, también perjudicadas por el encarecimiento del petróleo.
Octubre fue un claro ejemplo de estos desequilibrios. Tras el buen dato de septiembre, en el que la actividad comercial española creció a buen ritmo, el mes siguiente devolvió las exportaciones a su cruda realidad con un incremento mínimo del 1,5%, que llegó al 3,8% en el saldo acumulado desde enero, lejos del fuerte ritmo que aún mantienen las importaciones, con un alza del 7,7%, un 11,6% en tasa anual.
El déficit de la balanza comercial en los diez primeros meses de 2005 se situó en 56.867,3 millones, un 34% más que en el mismo período del año anterior.
Menos ayudas
En la balanza de servicios, los resultados son mejores pero la tendencia registrada durante el ejercicio fue igualmente preocupante. El superávit de la rúbrica de turismo y viajes cayó un 4,2% y se quedó en 22.898,7 millones de euros. España ingresó 33.031 millones de euros gracias al sector turístico -apenas una mejora del 3,3% respecto a hace un año-, pero se dejó 10.133 millones en el exterior -un 25,5% más- por el incremento de los viajes realizados por los españoles.
La balanza de rentas también tuvo un mal comportamiento en 2005 a falta de computar noviembre y diciembre, pues su déficit se amplió casi un 39%, hasta los 15.497 millones.
En el caso de las transferencias, dijeron adiós al superávit que alcanzaban entre enero y octubre de 2004 (261 millones) para entrar en números rojos (con un desfase de 771,8 millones). Buena parte de la culpa de este mal dato la tuvo el recorte de las ayudas europeas, que a su vez provocó que la cuenta de capital redujera en un 6,8% su superávit, que quedó en 6.011 millones.
Con este panorama tan negativo, la necesidad de financiación de la economía española aumentó un 78,7%, al aproximarse a los 48.100 millones de euros. Las inversiones directas soportaron una caída sensible, al registrar unas salidas netas por valor de 7.529 millones, un 39% menos que hace un año. Y las inversiones de España en el exterior superaron en unos 7.500 millones (19.087,6 frente a 11.558,7 millones) a las que entraron en el país procedentes del extranjero. COLPISA