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Martes, 17 de enero de 2006
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DEPORTES
LUC ALPHAND | VENCEDOR DEL RAID DAKAR
«Soy un adicto a la velocidad gracias al esquí»
En la década de los 80 fue uno de los mejores esquiadores del mundo y ahora acaba de conquistar el Dakar en la prueba de coches
Luc Alphand. [AFP]
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Luc Alphand nació en Briançon (Francia) en agosto de 1965 y en la actualidad vive en Serre-Chevalier. Durante la década de los 80 y 90 se convirtió en uno de los esquiadores de descenso más famosos de todos los tiempos, con doce victorias en la Copa del Mundo. Después se pasó a los raids todo terreno sobre cuatro ruedas en 1998, cuando participó por primera vez en el Rally Dakar. En 2003 terminó en novena posición en la general del Dakar, hasta que este año, con los poderosos Mitsubishi, se ha alzado con la victoria final.

- Del esquí al moto. ¿Por qué?

- Ya era un adicto a la velocidad debido al esquí y tenía mi dosis diaria de adrenalina gracias al esquí. Mis raíces provienen de la montaña. Tuve la oportunidad de correr con un coche gracias al nombre que me había hecho con el esquí. La gente sabía que me encantaba las carreras en coche. Fue un verdadero placer cuando comencé.

- Y lo hizo sólo por diversión.

- Sí. La primera vez, dentro del coche me sentí muy seguro con un chasis protegiendo mi cuerpo. También el ruido del motor era fantástico. Me voy acostumbrando a este mundo, que es muy diferente al que yo conocía. Poseía una gran destreza con la visión y capacidad para analizar la velocidad, pero comoen todo se necesita tiempo para aprender. Al igual que en el esquí, se necesita también saber leer el terreno, como sucede con las dunas en el desierto. Es muy similar en algunos aspectos. Tienes que saber cuándo puedes arriesgar.

- ¿No es el desierto un contraste excesivo con respecto a la montaña?

- Supongo que no estaba verdaderamente preparado para el desierto. Nací a cero grados y a una altitud de 1.500 metros. Me crié en la nieve y me inicié desde muy joven en el esquí, el patinaje sobre hielo, el trineo y el bobsleig. Estar fuera durante el invierno era mi vida. El desierto es otro mundo. Hay 45 grados sobre la arena y más de cincuenta en el interior del coche. Es una verdadera pesadilla. Al principio, temía al desierto. Ahora me he adaptado.

- ¿Dónde se ve en el futuro?

- Yo soy una de esas personas que necesita siempre un nuevo desafío. Tal vez en el futuro no estaré en la competición.

- ¿Cuál es su mayor recuerdo desde que compite en coches?

- El primero fue una pesadilla. Terminamos en un helicóptero dos días antes de la llegada a la meta, dejando el coche en el desierto. Entonces me dije a mí mismo que no quería verme en otra como esta nunca más. También recuerdo cuando gané la primera etapa. Y por supuesto la victoria de este año.



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