SAN SEBASTIÁN. DV. Tres, dos, uno... ¿cero! José Manuel Obeso se lanzaba a primera hora de la mañana a las calles de San Sebastián, para gastarse la friolera de 5.000 euros. Acompañado por un séquito de familiares, recorrió todas y cada una de las tiendas de la Parte Vieja hasta las diez de la noche. Y es que, este pasaitarra afincado en Irún, es el ganador del premio que por segunda vez consecutiva otorga la Asociación de comerciantes de la Parte Vieja, Zaharrean: 6.000 euros para tirar la casa por la ventana, de los cuales, 1.000 se destinan a una ONG.
El arranque de la carrera de fondo fue duro. «Hemos empezado lentos, porque estábamos un poco perdidos», aseguraba José Manuel, «pero enseguida hemos cogido el ritmo». Tanto, que para la una del mediodía ya habían gastado 3.000 euros. Y es que, el viernes por la tarde estuvieron calentando. «Nos pasamos desde las seis hasta las ocho viendo los comercios y pensando qué coger», explicó.
Antes de comer ya se habían hecho con los mejores caprichos. José Manuel mostraba satisfecho su nuevo reloj automático y la cámara digital que había adquirido en uno de los 70 establecimientos adheridos a Zaharrean. Mientras, su cuñada Maite, «también merecedora del premio, puesto que estaba conmigo en el bar Portaletas cuando rellené el cupón premiado» -relataba el afortunado-, había adquirido alguna que otra joya, después de hacerse un cambio de look en la peluquería.
Como un imán, la tienda de delicatessen, Solbes, atrajo al ganador hasta la puerta y una vez allí, no pudo resistirse a la tentación de unos riojas y algún albariño. A continuación, aprovechando esta racha de buena suerte, José Manuel invirtió 100 euros en la administración de Lotería nº 8. «Hasta ahora nunca había ganado nada, y eso que juego todas las semanas a la lotería, así que ojalá venga otro premio».
Pero, el máximo desembolso se produjo en la tienda de Surf Pukas, donde los hijos de José Manuel, Oier e Iban, intercambiaron 500 euros por zapatillas, una cazadora de cuero, unos pantalones y unas gafas.
De compras en 'limusina'
La tarjeta de crédito iba disminuyendo y el hambre hacía estragos. «Ahora nos vamos a comer de pintxos», comentaba José Manuel con una sonrisa de oreja a oreja. No sin antes dejar las compras en su limusina: un taxi que esperaba en la Plaza de la Constitución a que sus adinerados clientes descargaran las pertenencias, para después, al final del día, trasladarlas a Irún.
Pero aún quedaba mucho hasta las diez de la noche, y 2.000 euros por gastar. Después de comer y relajarse volvieron al trabajo. José Manuel, escoltado por su hermana, sobrinos, cuñadas e hijos, recorrió al menos 30 tiendas, donde se abasteció de cojines, cortinas, mantelerías, bolsos, botas y un sinfín de objetos que dejaron la cartilla casi en números rojos. Incluso se hizo con un kit de la tamborrada, aprovechando la proximidad de la fiesta de San Sebastián. «Han comprado gorros, tambores, delantales...», decía la directora gerente de Zaharrean, Lourdes Blanco.
Ella fue testigo, mejor que nadie, de esta maratón, ya que acompañaba a esta divertida familia allá donde fuera. «Ojalá todos tuviéramos un pariente premiado como José Manuel, porque ha compartido el premio con todos y cada uno de sus familiares», explicaba al final del día.
Cerraron las tiendas, pero aún quedaban dos horas de degustación gastronómica en los bares para acabar el día de cine. Y así lo acabaron, contentos pero cansados de tanta carrera. Quién le iba a decir a José Manuel que un día, de bote pronto, tras rellenar, escéptico, un boleto en el bar Portaletas, estaría un mes después en el mismo lugar comiendo, como quien dice, gratis. Sólo hay una cosa que este afortunado echó ayer de menos, «una agencia de viajes en la Parte Vieja».