VITORIA. DV. Ni Carpanta logró comerse un pollo asado, ni los agentes secretos Mortadelo y Filemón consiguieron resolver ningún caso. Estos personajes del sello editorial Bruguera, lejos de ser el prototipo de súper héroes, retrataron y caricaturizaron a lo largo de más de treinta años a una España de la posguerra y del desarrollismo, mediante un humor propio que plasmaba la vida cotidiana de entonces. Estos héroes imposibles no lograban sus objetivos, pero sí consiguieron atraer a un séquito de lectores, que permitieron a la editorial Bruguera mantenerse a flote hasta 1986, año en el que desapareció, dejando atrás un gran patrimonio de revistas de diferentes generaciones de autores que marcaron la época dorada del cómic de humor en España.
Ahora, una exposición sobre la historia de la editorial y sus publicaciones más reseñables, La factoría Bruguera, llega al Centro Cultural de Montehermoso. El proyecto, que está dividido en varias áreas, se inauguró anteayer, jueves, y permanecerá en el centro hasta el 12 de marzo. Hasta entonces, habrá un espacio dedicado a mostrar la importancia tanto artística como industrial de la editorial. Asimismo, en este apartado se dan a conocer una selección de revistas editadas que, según anunció el comisario de la muestra durante la presentación, Carlas Santa María, «ha sido lo más divertido a la vez que costoso». Los dibujantes más destacados y los personajes más populares completarán este espacio.
Un segundo apartado de la exposición muestra las claves narrativas de las historietas de humor entre las que destacan los personajes, con unas señas de identidad «inconfundibles» señaló Santa María, «los cuales, iban adaptándose a cada época, añadió. Es el caso de Carpanta y su obsesión por comer, «que reflejaba a una sociedad austera y hambrienta de la posguerra», explicó el comisario.
La muestra divide a los personajes en función de sus características: Vidas frustradas (Carpanta, Don pío, Rigoberto Picaporte o doña Urraca); la fraternidad sádica donde aparecen familias infelices como la Familia Cebolleta, las hermanas Gilda, o Zipi y Zape entre otros; los héroes imposibles como Mortadelo y Filemón, Superlópez o Anacleto; la incompetencia laboral que viene de la mano de Pepe Gotera, Otilio o el Botones sacarino ;y los felices e inconscientes, representados por la Abuelita Paz, Agame- nón, Rompetechos o Aspirino y Colodión, entre otros. Otra de las claves son los escenarios que, aunque sencillos, marcan muy bien el contexto en el que se desarrollan las acciones: la oficina, el campo, la casa y la ciudad. Por último, el secreto de la persecución final. «Todas las historietas acaban con la persecución del personaje que ha provocado de forma consciente o inconsciente, una catástrofe», afirmó Santa María, que recordó a todos los presentes el siempre final de las historietas de Agamenón, tras sus destrozos: «Igualico, igualico que el difunto de su abuelico».
Talleres
Bajo el nombre ¿No te rayes, dibuja!, por otro lado, se ha creado un taller gratuito de iniciación al cómic dirigido a jóvenes de 11 a 16 años, en el Centro Montehermoso. Se celebrará todos los viernes, desde el 13 de enero hasta el 10 de marzo, de 18.30 a 20.00. Para poder asistir, es necesario recoger las invitaciones en el propio centro, una semana antes de cada sesión.