Se llamaba Bellil Belgacem y era argelino. La Guardia Civil, con su operación Chacal, ha resuelto uno de los enigmas que atenazaba desde hace más de dos años a los 'carabinieri': la identidad del segundo suicida del atentado de Nasiriya, el kamikaze que viajaba en el camión cargado con 3.500 kilos de explosivos y que fue el encargado de abrir paso al vehículo disparando con una ametralladora.
La laboriosa investigación para poner nombre al asesino de doce 'carabinieri', cinco militares italianos, dos civiles transalpinos y otros nueve civiles iraquíes comenzó el pasado mes de junio, cuando la Guardia Civil se puso en contacto con el Reparto Operativo Speciale (ROS) de su 'cuerpo hermano' italiano para comunicarle que desde hacía meses echaban en falta a varios muyahidines en Cataluña y que cabía la posibilidad que se hubieran convertido en 'mártires' en Irak, incluso de que hubieran participado en la masacre de Nasiriya.
El ROS respondió de inmediato: los 'carabinieri' ya conocían la identidad del conductor del camión suicida, Abu Zubeir Al Saud, así como el nombre del jefe del comando, Abu Omar al Kurdi. Sin embargo, los policías italianos únicamente tenían el ADN sin identificar del segundo ocupante del vehículo. Las muestras genéticas fueron remitidas de inmediato desde Madrid a los laboratorios de Roma.
Ante la falta de restos orgánicos de los sospechosos para cotejar las muestras llegadas desde Italia, los expertos de la Guardia Civil recurrieron a los familiares de varios sospechosos. Entre ellos, el hermano de Belgacem, que accedió voluntariamente a cooperar con la investigación y entregar una muestra de su saliva.
Hace sólo unas semanas, los laboratorios confirmaron la sospecha que mantenían los funcionarios españoles: uno de los dos suicidas de Nasiriya había sido captado por la célula de Cataluña y es muy probable que pasara por España antes de su viaje a Irak.