SAN SEBASTIÁN. DV. Cuatro minutos tardaron los seis miembros del jurado en elegir a Daniel Negreira ganador del concurso de cocineros de Gipuzkoa. Claro que los concursantes eran dos y, por lo tanto, también Iban Garín acudirá el día 31 de este mes al de Euskadi, que se celebrará en el Hotel Londres donostiarra ya que se clasifican los dos primeros.
Cuatro minutos para votar y dos horas para catar sus preciosos y sabrosos platos en la academia Alaia de Zarautz, de Karlos Argiñano. El primero de merluza y el segundo de pollo. Obligatorios. Componían el equipo calificador Juan Mari Arzak, Pedro Subijana, Manuel Piñeiro (jefe de cocina de la escuela), Peio García Amiano, que tuvo que marcharse y dejó su silla al director de Alaia, Raúl González, y Mikel Corcuera.
Antes de la cata hubo cinco horas de elaboración. Negreira presentó su merluza troceada, al horno, acompañada de un relleno de txangurro con perejil y crujiente de marisco y chipirón en bandeja aparte. Su pollo estaba confitado con su propia gelatina y piel en crujiente. Su rival ofreció una presentación impecable de su merluza rellena al horno.
Entre plato y plato, Juan Mari Arzak y Pedro Subijana comentaron aspectos del concurso que llevará al txapeldun de Euskadi a la final de Madrid y al campeón estatal a la final mundial en Lyon, en enero del 2007. Juan Mari es presidente del jurado estatal y uno de los fijos en la capital gastronómica francesa donde reina Bocusse. Subijana recalcó que «este es un concurso muy complejo, tanto que hay cocineros de prestigio que no se presentan para no correr riesgos. Es el concurso de la perfección». Arzak resaltó que «hay restaurantes que liberan un año entero a su cocinero para que elabore un plato perfecto, en el que todo salga mecánicamente. Porque ganarlo da mucho prestigio. Pero hay que ser un concursante frío, sereno. Por eso ganan muchos cocineros nórdicos».
Todos coincidieron en «la dificultad de ser jurado de tus propios compañeros. Sabes lo duro que es concursar y no puedes decirles que lo han hecho mal».