SEÚL. El científico surcoreano Hwang Woo-Suk, que fue considerado como un pionero de la clonación, no realizó ningún avance en este dominio, contrariamente a lo que se creía, y podría enfrentarse a la Justicia por malversación de fondos públicos. El científico recibió unos 11 millones de dólares de las arcas del Estado para avanzar en sus supuestas investigaciones. Un fiscal examinará el informe presentado ayer por la comisión de expertos y decidirá si inicia un proceso contra Hwang.
Hwang no logró ningún avance en el campo de la clonación, aparte del caso del perro Snoopy, que el investigador anunció haber clonado en agosto de 2005, una primicia mundial que sí es verídica, indicó en un comunicado la comisión, creada tras descubrirse varios estudios fraudulentos del mencionado científico.
«La tecnología revelada por la clonación exitosa de un perro representa una ventaja competitiva en el plano internacional... Pero la tecnología de extracción del núcleo utilizado por el señor Hwang no es realmente eficaz y se practica sólo en Corea», indicó la comisión.
El equipo de Hwang «no produjo células madre obtenidas de embriones clonados y creadas para enfermos particulares. En otro términos, la tecnología (utilizada por el surcoreano) es básica», lo que no representa ningún progreso en la materia, como se le atribuía, indicó Chung Myung-Hee, responsable de la comisión.
Clonación terapéutica
El doctor Hwang había presentado este método de extracción del núcleo como el medio para aumentar la eficacia de la clonación terapéutica y, sobre todo, para permitir la producción de más líneas de células madres a partir de un número de embriones menos elevado. La comisión de nueve miembros de la Universidad Nacional de Seúl, donde trabajaba el investigador, concluyó que las líneas de células madres que el doctor Hwang afirmó, en 2004, haber extraído de un blastocito producido por clonación «no había salido de un embrión humano obtenido por clonación».
El equipo surcoreano había anunciado en febrero de 2004 que logró extraer una colonia de células embrionarias a partir de una veintena de blastocitos humanos, formados por clonación.
En mayo de 2005 se habló de un nuevo avance, con el anuncio de la producción de 11 líneas de células madres embrionarias procedentes de 11 blastocitos, obtenidos de 11 donantes de ADN diferentes. Esta «primicia mundial» fue considerada aún más importante para la investigación de la clonación terapéutica, ya que cada célula madre incluía el patrimonio genético del donante, lo que debía permitir el injerto de órganos producidos por las células y sin rechazo del organismo.
La comisión surcoreana llegó a la conclusión en diciembre de que este «descubrimiento» era fraudulento. COLPISA