SAN SEBASTIÁN. DV. «Cuatro ojos son pocos. Aquí no puedes bajar la guardia porque siempre estás en peligro». Gerardo es uno de los 138 operarios, según datos de la Diputación Foral, que efectúan labores de conservación ordinaria en la red foral de carreteras, un trabajo arriesgado en el que cada día exponen su vida a la suerte de miles de conductores. El lunes, un compañero fue arrollado mientras limpiaba una cuneta en el alto de Itziar. Murió. Hace apenas diez meses, otro colega, un joven azkoitiarra, también fue atropellado mortalmente en Ormaiztegi. En enero de 2004, en menos de una semana, se registraron tres siniestros similares con un trágico balance de un muerto y seis heridos. La lista negra de accidentes laborales en este sector no para de crecer y ayer, día en el que se sucedieron las concentraciones para protestar por la última víctima mortal, sus compañeros volvieron a denunciar la falta de respeto de muchos conductores y pidieron a las instituciones que pongan los medios necesarios para mejorar sus condiciones de trabajo.
Jesús Astigarraga era compañero de trabajo Bittor L. M., el vecino de Berastegi de 55 años que el lunes perdió la vida. Todavía afectado por esta muerte, recuerda que su trabajo consiste en «ayudar» a quienes circulan por la carretera, aunque lamenta que «la gente, en muchos casos, nos ve como un estorbo» y hace caso omiso de la señalización de obras fijas o móviles que contribuye a la seguridad de los operarios. Por ello, reclama a los conductores que «respeten» a los operarios que están la carretera y pide a la Diputación Foral que «ponga los medios adecuados». A su juicio, la responsabilidad es de «todos» en este tipo de siniestros, «empezando por nosotros, la Diputación y los usuarios» de las carreteras.
El trabajador, que ayer participó en la concentración de ELA, LAB, SKE y STEE-EILAS delante de la sede foral, señaló que su trabajo está sujeto a unas medidas de seguridad y que hay empresas privadas que «controlan» las obras todos los días. Además de la sección de Seguridad y Salud Laboral del Departamento para la Calidad de la Administración de la Diputación, la entidad foral tiene contratados los servicios de una empresa específica que vela para que se se cumpla la norma relativa a la señalización y a la prevención.
«Más personal»
Así y todo, Astigarraga considera que se podrían adoptar una serie de medidas para mejorar las condiciones laborales de este sector. Entre las carencias, considera que «hace falta más personal» para el trabajo que se les exige hacer y opina que el ente foral debería hacer «más hincapié» en algunas aspectos como, por ejemplo, exigir que en todas las obras se retiren las señalizaciones cuando no se esté trabajando, como los fines de semana, «porque los conductores no saben si hay gente o no y si el usuario anda perdido, al final lo pagamos nosotros».
Jacobo Martos, presidente de la Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras (Acex), atribuye la mayor parte de los incidentes a imprudencias cometidas por los conductores. Martos participó en noviembre en unas jornadas específicas sobre este tema en el Kursaal en las que aseguró que un «altísimo número» de accidentes de este tipo se debe al tráfico. «El principal riesgo es el arrollamiento del trabajador. En algunos casos, parte de la culpa puede provenir de una señalización incorrecta o un fallo del operario, pero la mayor parte de los siniestros son culpa de los conductores», explicó. En su opinión, los conductores son «poco respetuosos» con las señales de tráfico en general y con las de obras en particular. «La mayor parte circula al doble de la velocidad permitida en los tramos donde se trabaja. Estos conductores tienen que pensar que detrás de las señales hay personas y que cualquier temeridad por su parte puede suponer la pérdida de vidas».
21,3 millones al año
Las labores de conservación habituales en las carreteras de la red foral consisten en el desbroce y la limpieza de márgenes, limpieza de la calzada, la reparación de elementos como señales o barandillas o el arreglo del firme (bacheos). Estos equipos también se ocupan de atender emergencias o incidencias y retirar restos de accidentes o elementos que puedan dificultar el tráfico, como manchas de aceite, piedras, ramas... Además, se ocupan de los trabajos de viabilidad invernal.
La Diputación Foral invierte cada año 21,3 millones de euros en la conservación ordinaria de carreteras. El mantenimiento de la red principal está adjudicado a dos empresas especialistas: UTE Ibilbidea (45 trabajadores), que se ocupa de la zona Este y UTE Gipuzkoa (35 trabajadores), que se ocupa de la zona Oeste del territorio.
Para la red secundaria también tiene contratadas a dos empresas, que suman 26 trabajadores, y cuenta con 32 operarios divididos en cuatro cuadrillas con base en Errenteria, Tolosa, Urretxu y Azpeitia.