SAN SEBASTIÁN. DV. «Estoy muy contenta. Por fin las víctimas estamos viendo que se hace justicia y que algo se está moviendo a nuestro favor. En su día, cuando les juzgaron -en referencia a los que fueron condenados por el asesinato de Baglietto-, ellos se declararon insolventes. Que paguen ahora las indemnizaciones si tienen dinero», sostenía ayer Pilar Elías, viuda de Ramón Baglietto, después de que la Audiencia Nacional decidiera iniciar el procedimiento para el embargo de los bienes de los condenados por el asesinato de su marido.
El que fuera condenado como autor del asesinato de Baglietto, Kandido Azpiazu, tiene abierta desde hace dos años una cristalería en Azkoitia, justo debajo de la casa en donde vive la viuda de su víctima. Este hecho trascendió hace un mes en los medios de comunicación. A partir de ese momento, Gobierno, Fiscalía y asociaciones de víctimas instaron a los jueces a que apliquen la ley de alejamiento para estos casos. La primera resolución que alejará a los autores de un atentado terrorista se aplicó hace pocas fechas con los condenados por el asesinato del dirigente socialista Fernando Buesa.
Sobre este asunto, la concejala del PP de Azkoitia quiso dejar claro que no ha sido ella quien ha iniciado este proceso judicial, sino Gregorio Peces-Barba, el Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, después de que su caso se conociera públicamente. Así, los abogados de la AVT son quienes llevan el caso de Elías en la Audiencia Nacional.
«Personalmente, sólo sabía que uno de los condenados, Kandido Azpiazu, tenía una cristalería porque la tengo debajo de mi casa desde hace dos años y la veo con mis ojos. Luego me han comentado que también tiene un pabellón, y que el otro -en alusión a Zuazolazigorraga- regenta un restaurante por la zona de Errezil», explica Elías, quien se muestra satisfecha por la resolución judicial. «Que paguen si tienen dinero porque parece ser que para esta gente el matar es muy rentable, sobre todo después de comprobar el dinero que han hecho en pocos años», denunció.
La edil popular en Azkoitia espera que todas las víctimas puedan «conseguir lo mismo» después de conocerse la decisión de la Audiencia Nacional y se mostró «aliviada» porque, según dijo, «ahora vemos luz después de 25 años de sentir el olvido de todos».
El asesinato del que fue edil de UCD está rodeado de una trágica circunstancia. En 1962, Baglietto se encontraba en su tienda cuando vio como la madre de Azpiazu, con Kandido -condenado por la autoría del asesinato- en brazos y su hermano José Manuel, de dos años, de la mano, venían por la calle. Al mayor se le cayó la pelota y salió detrás de ella en el momento en que apareció un camión. La madre corrió a salvar a su hijo y Baglietto le arrancó al pequeño que portaba en los brazos. La mujer tropezó y acabó bajo el camión muerta, al igual que su primogénito.
Cuarenta y tres años después, Pilar Elías explica que suele cruzarse con Kandido Azpiazu debajo de su casa. «No me olvido de su última mirada», relata.