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Martes, 10 de enero de 2006
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El pez cebra, último «modelo de referencia» para los laboratorios
El doctor Izpisúa muestra los peces cebra. [MICHELENA]
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SAN SEBASTIÁN. DV. Con tan sólo tres centímetros de longitud, el pez cebra se ha convertido desde hace unos años en el animal más admirado por los investigadores biomédicos, quienes han encontrado en esta especie tropical originaria del sudeste asiático un filón para sus análisis de principios químicos en el tratamiento de enfermedades. El doctor Juan Carlos Izpisúa, con amplia experiencia en California en la investigación con estos vertebrados, explicó ayer las «ventajas» del pez cebra como plataforma de investigación farmacológica.

Una homología genética del 87% con el ser humano, la transparencia de sus embriones, su amplia capacidad reproductora y su rápido desarrollo son algunas de las características que han situado al pez cebra en el mismo nivel de presencia científica que ratones y primates, en el grupo de los vertebrados. «La hembra del pez cebra pone hasta 200 huevos, que se desarrollan rápidamente -la formación de órganos se completa en 24 horas-, por lo que permite generar de forma aleatoria y rápida modelos de enfermedades, identificar las dianas implicadas en enfermedades y desarrollar nuevos fármacos», explicó Izpisúa.

Marcador fluorescente

Además, los embriones son transparentes, lo que posibilita el estudio del movimiento celular y el desarrollo y diferenciación de tejidos y órganos. ¿Cómo? «Podemos teñir con un marcador fluorescente las células que terminarán formando un órgano, como por ejemplo el corazón, u otras vísceras y seguir su desarrollo incluso cuando son adultos», explicó gráficamente el doctor Izpisúa, con un vídeo que destacaba en verde el bombeo de sangre en el corazón y los efectos que en un pez y en otro tiene la aplicación de un fármaco para acelerar el ritmo cardíaco.

En este sentido, Izpisúa indicó que la primera investigación de Biobide se centrará en «visualizar el funcionamiento del corazón, ver qué parámetros alteran el curso de las enfermedades cardíacas y tratarlas con diferentes drogas para lograr combatirlas». «Todo de forma automatizada, no manual como hasta ahora», añadió.

Pero este pez, que ha permitido en la última década descubrir, por ejemplo, que el nacimiento extraordinario de algunas especies con dos cabezas se debe a una actividad errónea de dos genes, esconde otras cualidades como la de regenerar órganos de su cuerpo que le son parcialmente amputados.

Además, explicó Izpisúa, su «mantenimiento es sencillo y no requieren unas condiciones de espacio y habitabilidad exigentes». En el laboratorio de Estados Unidos, en una pecera de un litro de capacidad viven más de un centenar de ejemplares.

Una especie «barata», pero altamente productiva, cuyas cualidades podrán aplicarse para campos como la biomedicina, como biorreactor de proteínas o biomonitor acuático.



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