MADRID / BARCELONA. La inactividad es aparente ya que los contactos sobre la reforma del Estatuto de Cataluña se retomaron ayer, pero es una evidencia que no se producen avances y la negociación está encallada. Así lo admite el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, los socios del tripartito catalán y CiU. La salida no parece fácil y las fuerzas nacionalistas proponen como alternativa que el Ejecutivo presente otra propuesta de financiación alternativa a la que presentó el vicepresidente Pedro Solbes. Esquerra Republicana de Catalunya va aún más allá y reclama que sea el propio Rodríguez Zapatero el que baje a la arena de la negociación.
La reunión del pasado 30 de diciembre no sirvió para forjar grandes acuerdos -ni pequeños, según CiU- en torno al texto aprobado por el Parlamento de Cataluña el pasado 30 de septiembre, y el resultado es que el proceso está parado. La actividad negociadora, sin embargo, no cesa. Esta semana, anunció el primer secretario del PSC y ministro de Industria, José Montilla, habrá «contactos bilaterales discretos» y también se producirá alguna reunión «más pública», en alusión a un posible encuentro de los negociadores del PSOE y de los socialistas catalanes.
Trabajo discreto
Montilla pidió a CiU, ERC e Iniciativa per Catalunya que no se encastillen en pedir al Gobierno una nueva propuesta de financiación y acepten trabajar de la forma «más discreta posible» porque ese método será la mejor «garantía» para que la reforma estatutaria salga adelante. El Gobierno, entretanto, mantiene su optimismo sobre las posibilidades de cerrar un acuerdo antes de febrero, pero no se quiere pillar los dedos con fechas, como ocurrió cuando se puso como tope el final de año para cerrar un compromiso. Fuentes gubernamentales, de todos modos, apuntaron que no se puede ir más allá de la segunda quincena de enero.
Aunque no sea el único escollo por solventar, la financiación se ha convertido en el caballo de batalla que con más empeño intentan resolver, sobre todo, las fuerzas catalanas. Todas, menos el PSC, reclamaron al Ejecutivo un nuevo modelo. El portavoz de CiU en el Parlamento autonómico, Felip Puig, fue muy concreto: «si no hay una nueva propuesta, no habrá Estatut». También el portavoz de Esquerra en el Congreso, Joan Puigcercós, fue rotundo: «a ver si hay otra propuesta porque si no, no iremos a ninguna parte». Hasta el socio menor del tripartito catalán, Iniciativa, reclamó al Gobierno que «mueva ficha» porque con la oferta del vicepresidente Solbes «no hay acuerdo posible».
Montilla no compartió las urgencias ya que el PSC no cree «aceptable» forzar al Ejecutivo a poner sobre la mesa una fórmula alternativa como tampoco lo sería que el Gobierno de Rodríguez Zapatero dijera que la propuesta catalana «no vale y que presentemos otra». El primer secretario del PSC indicó que el modelo de Solbes y el que figura en el proyecto de reforma son «puntos de partida» y hay «suficiente base» de negociación en ambos textos para llegar a un acuerdo. El único camino para el consenso, prosiguió, es que «los partidos catalanes nos tendremos que aproximar a la propuesta de Solbes y Solbes deberá aproximarse a las propuestas de los partidos catalanes».
«Demasiado cerca»
Por otro lado, el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, aseguró ayer que el acuerdo sobre el proyecto de Estatuto de Cataluña se producirá este mes de enero y señaló que el Gobierno y los partidos catalanes se encuentran «demasiado cerca» de lograrlo.
Sevilla opinó que la situación por la que atraviesan las negociaciones en torno al texto de reforma es propicia para que haya nuevo Estatuto de Cataluña. «Creo que estamos demasiado cerca de que haya acuerdo y de que sea bueno para Cataluña y para España», afirmó el ministro antes de insistir en que, por ello, cuando las conversaciones encaminan el tramo «final», resulta complicado que éste «no sea posible por temas importantes, pero, sobre todo, por la falta de flexibilidad negociadora de ambas partes».
Respecto a las advertencias de los partidos nacionalistas, para quienes el ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, debe cambiar su posición, Sevilla explicó que «en toda negociación hay momentos de tensión en los que las posiciones se pueden extremar».
Sin embargo, añadió, también pueden producirse «fintas» de ambas partes, de modo que las conversaciones entre el Gobierno y los partidos catalanes se encuentran ahora más próximas al acuerdo. COLPISA