PARÍS. DV. Cuatro presos de ETA, entre ellos dos presuntos ex jefes de su aparato militar, aprovecharon ayer un juicio en París para respaldar la Declaración de Anoeta como «una propuesta ineludible» en la resolución del conflicto vasco. Jon Olarra Guridi, Ainhoa Mujika Goñi y sus presuntos subordinados Andoni Otegi y Oskar Zelarain proclamaron que dar la palabra al pueblo y respetarla es «la llave para la paz» y advirtieron al Gobierno galo del riesgo de que la cuestión vasca perdure como «un problema interno del Estado francés».
El discurso de seis páginas, leído en francés por Mujika Goñi ante el Tribunal Correccional de París, es una inequívoca apuesta a favor de la propuesta 'Orain herria, orain bakea' ('Ahora el pueblo, ahora la paz') presentada por Batasuna a finales de 2004 en el Velódromo de Anoeta de San Sebastián. En palabras de la supuesta corresponsable hasta 2002 de los comandos armados, se trata de «una propuesta metodológica sobre un proceso democrático y de resolución del conflicto que no ha recibido más que reacciones positivas por parte de partidos políticos, sindicatos, organizaciones sociales, de ETA e incluso del colectivo de presos políticos vascos».
El texto no entra en detalles sobre el contenido del proceso de diálogo político multilateral defendido en Anoeta por Arnaldo Otegi con un ramo de olivo en la mano. Tampoco hace referencias al esquema de los dos espacios diferenciados de diálogo: agentes políticos y sociales, por un lado; ETA con los gobiernos español y francés. por otro. Pero emplaza a las autoridades de París a participar en el proceso, «asumir sus responsabilidades y actuar en consecuencia en la buena dirección para que en el futuro el País Vasco no se quede como un problema interno del Estado francés».
«Poner fin al conflicto»
Olarra, Mujika, Otegi y Zelarain creen llegada la hora de «ensayar vías que pongan fin al conflicto». «No hay varita mágica: el derecho de autodeterminación y la territorialidad, sumados a la garantía de un proceso democrático, son conceptos ineludibles», escriben antes de llamar a todas las partes a actuar con responsabilidad. «Hace falta coraje y audacia pero sobre todo voluntad para superar la situación actual», proclaman. Por su parte, reivindican participar «en calidad de ciudadanos vascos en el proceso que ahora se desarrolla».
En el capítulo de omisiones destaca la ausencia de menciones a los muertos causados en ambos lados pese a incluirse un balance cifrado de arrestos, encarcelados, extradiciones y expulsiones. Especialmente llamativa resulta la falta de toda alusión, incluso velada, a la acción de los GAL, una denuncia recurrente en los juicios contra ETA en Francia. El único político socialista citado es el ex presidente francés François Mitterrand, fallecido hace diez años.
De los visigodos a Aznar
«Nosotros los vascos hemos superado al rey Rodrigo de los visigodos, al ejército de Carlomagno, los reinados inglés, francés y castellano. Hemos plantado cara a todos quienes han querido borrarnos como pueblo. Carlomagno, Fernando II, Robespierre, Franco, Mitterrand, Aznar... son conocidos en nuestra historia de resistencia» enumeran. «Pero a pesar de todo, el País Vasco es algo más que un bello sitio turístico y el jamón de Bayona», resumen en su alegato.
Los cuatro presos se enorgullecieron de «contribuir a la liberación del País Vasco en el seno de ETA», organización presentada como «la consecuencia del conflicto político ya histórico, una forma de resistencia entre otras». «Varias generaciones (de militantes) han pasado y seguirán pasando si en lugar de reflexionar en un marco de diálogo ustedes reflexionan en un marco de imposición y represión», dijeron a los jueces.
Estos cuatro imputados en el juicio afrontan la imputación común de asociación de malhechores con fines terroristas, delito sancionado con una pena máxima de diez años de prisión en la legislación francesa.