BILBAO. DV. El presidente del Euzkadi Buru Batzar del PNV, Josu Jon Imaz, aseguró ayer que el plan Ibarretxe será la propuesta que su formación llevará a una futura mesa de partidos para la normalización política en la que se deberá alcanzar un acuerdo entre las diferentes «sensibilidades e identidades» políticas vascas. Imaz aclaró que «en absoluto» hay diferencias de «tono» en este asunto con el lehendakari Juan José Ibarretxe o el portavoz de su partido en el Parlamento Vasco, Joseba Egibar, y reiteró que la «posición unánime» del PNV es la establecida en el documento 'Paz y normalización' aprobado en octubre de 2005.
El lehendakari y Egibar coincidieron la pasada semana en afirmar que el proyecto de nuevo estatuto político sigue «vigente» y contiene los «mimbres» para la solución del conflicto vasco, unas declaraciones que recibieron las críticas de los partidos de la oposición. Ayer, en una rueda de prensa en Sabin Etxea en la que el presidente jeltzale realizó un balance del pasado año y estableció los objetivos para 2006, pidió a los partidos que no «nieguen los proyectos de los demás» y «pongan encima de la mesa los propios para ser capaces de alcanzar acuerdos sobre cómo se interpreta y ejercita el derecho de decisión y el pacto con el Estado».
«Es evidente que los partidos vascos tenemos posiciones diferentes; la nuestra está contenida en el proyecto de nuevo estatuto, y además hemos marcado el límite de que se tiene que lograr un apoyo igual o superior al del Estatuto de Gernika, por lo que cualquier acuerdo que se consiga será integrador», explicó. En opinión de Imaz, «sólo un acuerdo que supere la adhesión de acuerdos anteriores» contendrá las bases para resolver el futuro político de Euskadi. El líder del PNV apuntó que hay una «oportunidad que no debemos desaprovechar» para conseguir la desaparición de la violencia y subrayó que la consecución de la paz «no debe vincularse en ningún caso a un proyecto u objetivo político concreto».
Prudencia
El presidente jeltzale advirtió también que «la llave» para el inicio de un proceso de paz la tiene ETA. «No podemos marear la perdiz ni permitir que nadie nos confunda en estrategias de tinta de calamar. A ETA le corresponde abandonar de forma definitiva la violencia, incluyendo las amenazas y el chantaje a las personas», dijo.
Imaz recordó que, una vez que existan «señales inequívocas de este paso», se podrá aplicar la resolución del Congreso de los Diputados «que establece el marco de un diálogo entre ETA y los poderes competentes del Estado para poner un final a la violencia». Aunque reconoció la existencia de elementos que apuntan a un final dialogado de la violencia, reclamó que esta «esperanza razonable de paz» sea «matizada con la prudencia debida». Porque, a su juicio, sólo se concretará «si el que ejerce la violencia renuncia a apostar por ese camino y deja paso a la política y la democracia». No obstante, reiteró la «firme voluntad» del PNV por «cerrar esta asignatura pendiente».
Imaz quiso dejar claro que la consecución de la paz no debe vincularse, «en ningún caso», a un proyecto u objetivo político concreto, aunque se mostró partidario de «ayudar desde la política», a través del diálogo entre partidos y acuerdos de normalización, a que el escenario de paz se instaure y se consolide en nuestro país».
Acuerdo presupuestario
No olvidó referirse a los acuerdos presupuestarios alcanzados por su partido con los socialistas y auguró que servirán para «tejer confianzas rotas» en el pasado y que serán necesarias para abordar «entre todos» el reto de la paz y la normalización política. «Los acuerdos han tranquilizado y satisfecho a la gran mayoría de la ciudadanía y sólo han desagradado a los que viven en su salsa en el escenario de la confrontación, el PP y EHAK», aseveró.
Imaz repasó también otros objetivos del PNV para el nuevo ejercicio como la preparación de las próximas elecciones municipales y forales de 2007 o el desarrollo de una «red de relación internacional», como partido.
En su balance sobre 2005, el presidente del Euzkadi Buru Batzar se mostró «satisfecho» por la consecución de acuerdos en materia de Presupuestos vascos y en los de ámbito estatal. También se felicitó porque las tres diputaciones vascas han logrado consensuar un nuevo tipo sobre el impuesto de sociedades que otorgará «seguridad y estabilidad» al ámbito económico y social vasco.