Las capitales más baratas de 2005 fueron Badajoz (1.263 euros), Lugo (1.268 euros) y Pontevedra (1.304 euros). Los incrementos anuales más acusados fueron los de Lleida (17% hasta 1.555 euros), Valencia (16,5% y 1.913 euros) y La Coruña (16,2% y 1.715 euros). Por el contrario, los precios crecieron en menor medida en Pamplona (6,5% hasta 2.290 euros), San Sebastián (con los ya citados 6,8% y 3.585 euros) y Vitoria, donde los 3.013 euros alcanzados suponen un alza del 7,4%.
La distribución del aumento de precios por comunidades autónomas sitúa a Aragón como la más inflacionista (15,8%), seguida de Galicia (14,8%), la Comunidad Valenciana y Extremadura (14,3%), y Baleares (12,5%). Andalucía, Castilla-La Mancha, Murcia, Castilla y León, La Rioja y Cantabria también superaron la media estatal del 10,1%. Por debajo se quedaron Canarias, Asturias, País Vasco, Cataluña, Madrid y Navarra. En la comunidad foral el aumento fue del 6,5%, el más bajo de España.
El análisis de la Sociedad de Tasación revela también que los aumentos de precios fueron, de media, mucho más intensos en ciudades que no son capitales de provincia. Además, cuanto menor población mayor fue el repunte. En el caso de las localidades con un censo inferior a 25.000 personas el alza llegó al 14,9% con un valor por metro cuadrado de 1.593 euros. Un fenómeno que se debe a la saturación de los grandes centros urbanos que han acrecentado el efecto anillo en las zonas limítrofes, donde, además, se partía de valores muy bajos. Algunas ciudades medianas experimentaron encarecimientos medios superiores al 18%. Fue el caso de Roquetas (23,1%), Antequera (20,8%) y Benidorm (19,5%).