ELGOIBAR. DV. Los elgoibarreses entraron en el año 2006 con la resaca propia de los festejos de la Nochevieja que, en el caso de esta localidad, se iniciaron la misma mañana del día 31 de diciembre. La razón no fue otra que la feria de Gabon Zahar, un evento que volvió a reunir en Elgoibar a miles de visitantes que disfrutar on de una celebración que se vio amenazada en todo momento por la lluvia pero que, afortunadamente, tuvo la delicadeza de no hacer acto de presencia hasta bien entrado el mediodía.
A pesar de ello, la feria volvió a ser un éxito, tanto por la asistencia de público como por la ausencia total de incidentes. Esta satisfacción se hace especialmente extensiva a los caseríos que resultaron premiados en los diferentes concurso que caracterizan a esta celebración. Jesús Ansola y Rosa Salegi revalidaron el pasado sábado la victoria que el caserío Mausitxa consiguió en el Concurso de Quesos organizado por la sociedad Goiko Errota el año 2003. El queso de Mausitxa fue el más votado por el jurado en un concurso que destacó por la escasa participación con respecto a años anteriores. Tan sólo catorce pastores tomaron parte en el concurso, un cifra muy reducida que no desmerece la calidad de los quesos premiados. Con esta victoria en la feria de Gabon Zahar, el caserío Mausitxa ha puesto rúbrica a un año irrepetible en el que ha ganado ocho concursos, incluido el de Ordizia,
Otra de las personas que abandonó Elgoibar muy satisfecha por el resultado de la feria era José Manuel Zabalegi, del caserío Olatxo de Martutene, ganador del concurso de verduras. Su puesto de la plaza de los Fueros provocó la admiración y la estupefacción de las personas que acudieron a la feria por el increíble tamaño de los puerros, las zanahorias y las cebollas allí expuestos, fruto de una cuidada producción por medio del cultivo hidropónico. Además del triunfo en el concurso de verduras, José Manuel volvió a Martutene con el buen sabor de boca que le habían dejado las ventas que realizó durante la mañana. «No hemos vendido lo que nos gustaría, pero estamos satisfechos. La mañana ha empezado algo floja, pero a medida que avanzaba la jornada, la gente se ha animado y ha empezado a comprar».
La plaza Txikita y la zona de Leku Eder también acogieron a gran cantidad de puestos de venta de los más variados productos, desde aperos y maquinaria de labranza, a trabajos de artesanía y género de alimentación. Tampoco faltaron el ganado y los corrillos que acompañan a las negociaciones entre tratantes y baserritarras para decidir quién de ellos cedía más a la hora de determinar el precio de alguna res. José María Arbidi acude desde Llodio a Elgoibar todos los últimos sábados de cada mes hasta la feria mensual de ganado con su cargamento de vacas suizas, y el sábado pasado no fue una excepción. Un momento antes de hablar con él, cerró la venta de una vaca, lo que invitaba a pensar que la jornada se estaba saldando de manera positiva. Sin embargo, tras hablar con él, la conclusión es que las ferias de ganado a pequeña escala no tienen demasiado porvenir. «El baserritarra que tenía ocho o diez vacas en el caserío ha desaparecido. Ahora sólo sobreviven las grandes explotaciones ganaderas, lo que hace que en este tipo de ferias no haya demasiado movimiento. Veo el futuro muy mal», señaló el ganadero alavés.
Otro de los puntos de interés de la feria fue el ternero que se asó en la txozna de la ikastola. La espectacular pieza estuvo doce horas sobre las brasas y, una vez a punto, literalmente desapareció ya que, una hora después, sólo quedaba su osamenta sobre las brasas.
Entre verduras, frutas, pinchos, talo, txistorra y tragos de txakolí y vino, la mañana fue discurriendo en medio de un buen ambiente, que la lluvia que hizo acto de presencia sobre las 13,00 no terminó de quebrar. Al final, balance positivo de una feria que se despidió de los elgoibarreses y los vecinos de la comarca hasta el año 2006.