SAN SEBASTIÁN. DV. Convencido de que 2006 será clave para la paz en Euskadi, el lehendakari Juan José Ibarretxe aseguró en su tradicional discurso de fin de año que la sociedad vasca se encuentra «a las puertas de la solución y la decisión». Lanzó un nítido mensaje a ETA al considerar que el principal obstáculo para que ambos objetivos sean una realidad se encuentra en la violencia. Tampoco se olvidó de recordar al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que tiene que dar pasos como, por ejemplo, poner fin a la dispersión de presos. Defendió asimismo la vigencia de su plan de nuevo Estatuto para Euskadi porque contiene «los mimbres» para resolver el «contencioso vasco».
El discurso de Nochevieja mezcló mensajes de optimismo con llamamientos a la prudencia para superar las dificultades que surjan, e hizo una alusión a la posibilidad de que se pueda materializar la consulta popular sobre el nuevo marco político vasco.
Ibarretxe comenzó su discurso manifestando su convicción de que la sociedad vasca se halla inmersa en «una nueva y trascendental» etapa caracterizada por la ruptura del «inmovilismo» y la consecución de una voluntad común de caminar hacia «la no violencia y el diálogo». Agregó que «por muchos altibajos y dificultades que tengamos aún que superar», el camino hacia la paz «resulta imparable».
Para el máximo responsable del Gobierno Vasco, después de tantos años de «sufrimiento y de oscuridad, brilla de nuevo la esperanza de encontrar una luz al final del túnel». Pero el lehendakari introdujo en su discurso de Nochevieja una advertencia a no bajar la guardia. «No sabemos todavía cuán lejos está la salida: el recorrido será difícil, posiblemente no exento de momentos dramáticos», advirtió, para a posteriori insistir en que el camino a la normalización no tiene vuelta atrás pese a todo.
«Desde el PP a Batasuna»
Con ese empeño, Ibarretxe asumió el compromiso de que el Gobierno Vasco será un agente activo para «avanzar en el diálogo sin exclusiones y en la búsqueda de acuerdos con todos los partidos políticos para aumentar el bienestar del conjunto de la sociedad vasca». Reiteró que el tripartito representa la centralidad de la política vasca porque puede hablar y alcanzar acuerdos con todos los partidos.
Uno de los ejes de su intervención, al igual que ha venido defendiendo estos últimos años, fue la necesidad de dialogar con todo el arco ideológico. «Mi compromiso es seguir hablando con todos, desde el Partido Popular a Batasuna, porque todos somos necesarios y todos somos parte de la solución. No sobra nadie en la construcción de Euskadi».
Sus mensajes más críticos fueron los dirigidos a ETA. En este punto, afirmó que la violencia constituye «el principal obstáculo y la barrera más terrible y dramática para que la sociedad vasca viva y decida en paz, la barrera más terrible y dramática». Una paz, ha agregado, que «llevamos esperando mucho tiempo. Son ya muchos años de dolor y sufrimiento, demasiadas víctimas inocentes que nos han dejado profundas cicatrices difíciles de sobrellevar».
Ibarretxe argumentó que para lograr la paz no basta con desearla, sino que resulta necesario adquirir compromisos, actuar con valentía política y trabajar.
Respecto al papel del Gobierno español, el lehendakari consideró que tiene que dar pasos. «Tiene que asumir su responsabilidad y desarrollar una política penitenciaria respetuosa con los derechos humanos que mejor contribuya al proceso de paz».
Consulta
También apeló a los partidos políticos, que tienen que dar pasos e «implicarse activamente en un diálogo sin exclusiones con el objetivo de alcanzar un acuerdo para la normalización política y la convivencia». En este punto, defendió la necesidad de que este consenso sea posteriormente ratificado por la sociedad vasca a través de una consulta democrática. Para ello, emplazó a las distintas formaciones a «alcanzar un acuerdo sobre cómo interpretamos el derecho del pueblo vasco a decidir nuestro propio futuro, sobre el marco de relaciones internas que deseamos establecer entre los distintos territorios que conforman Euskal Herria, sobre el nuevo estatus jurídico y político que los vascos deseamos tener con el Estado español».
Estas premisas vienen recogidas en el plan Ibarretxe, que precisamente fue de nuevo defendido por el lehendakari, al cumplirse un año de su aprobación en el Parlamento Vasco, con el apoyo del tripartito y tres votos de Sozialista Abertzaleak. Pese al rechazo del Congreso, liderado por PSOE y PP, a esta propuesta, Ibarretxe sostuvo que «mantiene toda su vigencia política ya que constituye una aportación fundamental para la paz».