LA CORUÑA. Las películas de Buñuel se distribuyeron tarde, por regla general, en Italia, lo mismo en que España, pero «Italia es buñuelófila», asegura el joven historiador natural de Palencia Juan Francisco del Valle Goríbar, técnico del Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma y comisario de la exposición Cine pintado. Luis Buñuel y su primera mirada en Italia. La muestra está organizada por el nuevo Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa (Macuf), de La Coruña, donde podrá verse hasta principios de abril, y trae temporalmente a España una colección que probablemente no tenga parangón en la patria del cineasta.
Del Valle, que es licenciado por la Universidad de Valladolid, recuerda la influencia que el vanguardista y corrosivo cineasta español tuvo sobre «los realizadores más imaginativos» de aquel país, así como el favor del público instruido del que su cine gozó allí. Y en el principio de todo estuvieron los creadores de los carteles y prospectos promocionales que antes inundaban las salas de cine, con motivo del estreno de sus películas. No es raro pues que los distribuidores recurrieran a los mejores cartelistas italianos y que alguien se decidiera a coleccionar su trabajo.
La colección pertenece a Javier Ruiz Sierra, actual director del Instituto Cervantes de Roma, pero había sido iniciada mucho antes por un particular de Nápoles, al que aquél adquirió una parte importante de los fondos. Ruiz ha querido que sea en el Macuf donde se presenten por primera vez. «Ningún museo español suele exhibir carteles de cine, normalmente reservados a las filmotecas, y yo creo que es una gran idea, puesto que los cartelistas italianos son de los más considerados, y los que se dedicaron sobre todo al cine marcaron incluso estilo en otros países», indica Del Valle.
La directora-gerente del centro coruñés, Carmen Rivera, pone de relieve a su vez el interés de «sacar los carteles cinematotográficos del olvido y de su aparente condición de arte inferior».
Cartelistas, a menudo expresionistas, como Rodolfo Gasparri, Sandro Simeoni y Angelo Cesselon o los retratistas Arnaldo Putzu y Averardo Ciriello, entre otros, estamparon en la memoria colectiva de Italia la participación en las películas de Buñuel de actores con el carisma de Silvia Pinal y Fernando Rey (Viridiana); Marga López y Paco Rabal (Nazarín), Jeanne Moreau (Diario de una camarera) y Catherine Deneuve con Franco Nero en Tristana, o con Pierre Clementi en Belle de Jour. Los materiales de esta última, para los que se recurre a la representación de la Deneuve semidesnuda, son con mucho los más manoseados.
Imágenes surrealistas
Será el artista francés René Ferracci quien, también en el material para Italia y el resto del mundo, acabe interpretando a Buñuel como ninguno otro antes. Él será el cartelista de las tres últimas películas del cineasta, dando lugar a lo que el comisario considera «un conjunto de verdaderas obras de arte», ademés de iconos del género.
Ferraci recurre con propiedad a las asociaciones surrealistas de imágenes: unos labios con piernas de mujer y bombin, en El discreto encanto de la burguesía; una patas de avestruz con nalgas coronadas con los rayos de la estatua de la libertad, en El fantasma de la libertad, y unos labios femeninos de nuevo, pero esta vez cosidos, en referencia a la virginidad de la joven protagonista de Ese oscuro objeto del deseo, encarnada por Carole Bouquet y Ángela Molina, que se debate entre perderla y no perderla ante Fernando Rey. COLPISA