Por tres veces participó Miles en el Jazzaldia. Su primera visita fue en la 19ª edición del año 1984. Compartió cartel con B.B. King, Weather Report, los llamados Texas Tenors o Phil Woods. Se dice en las memorias del Jazzaldia que el trompetista llegó «de bastante mal humor» al velódromo de Anoeta, pero «se animó al comprobar que el escenario tenía moqueta». Contó con el apoyo de una pantalla gigante.
Retornó dos años después, cuando el Festival recuperó la Plaza de la Trinidad tras su boom de público en el velódromo. Relatan las crónicas que en aquella ocasión estuvo «algo más comunicativo con el público que la vez anterior» y coincidió en cartel con New York All Stars, George Benson, el ipartarra Michel Portal o McCoy Turner & John Scofield.
La última visita de Miles al Festival donostiarra fue en 1990, realizando un concierto en su línea de trompetista-teclista, escorado hacia la búsqueda de vías electrónicas. Davis se «perdió» con su taxista entre el aeropuerto de Bilbao y el hotel. Cuando apareció se supo que había pedido acudir a una conocida peletería del centro de la ciudad. Y parece que adquirió un largo y caro abrigo oscuro de piel que llevaba un buen tiempo esperando un cliente especial. Davis era especial como músico y persona y muy original con su vestuario. SAN SEBASTIÁN. DV. Por su originalidad creativa y por su agitada vida y lo imprevisible de su carácter, el trompetista de jazz Miles Davis (Miles Deewey Davis, nacido en Alton, Illinois, USA, en 1926) ha sido unos de los músicos más importantes y carismáticos de la historia de ese género musical.
No es de extrañar en consecuencia que su figura y obra hayan acumulado todo tipo de reflexiones, estudios y análisis y generado un amplio número de libros, incluida una semiautobiografía (Miles-The Autobiography) que fue redactada y escrita por el periodista especializado y amigo del músico, Quincy Troupe, cuya primera edición vio la luz en Estados Unidos en el año 1989.
Troupe, quien firmó la obra en comandita con Davis, consiguió sacarle al músico muchas opiniones y experiencias íntimas por lo que el libro (que incluye bastantes fotos antiguas de Miles) se convirtió en un ágil retrato del genio de St. Louis.
Pero ha sido seguramente el músico y biógrafo escocés Ian Carr quien con más hondura y detalle ha investigado en la vida y el legado creativo del trompetista. Carr, colaborador habitual de la BBC, es respetado en su doble labor como intérprete y crítico. Vio publicado su estudio Miles Davis. The Definitive biography en el año 1982, que se reeditó, revisado, en 1998. Carr ha escrito también la biografía Keith Jarrett, The Man and his Music (1991). La editorial catalana Global Rhythm acaba de publicar la versión en castellano del libro sobre Miles y tiene en preparación hacer lo propio con el del también muy influyente pianista.
Si el perfil vital de Miles que se reflejaba en su autobiografía escrita con Quincy Troupe hacía honor a la compleja vida del peculiar trompetista en forma de un libro un tanto disperso, el amplio estudio del especialista escocés es por contra un trabajo minucioso, ordenado, detallista y riguroso. Hasta el punto de que algunos de sus pasajes más técnicos pueden parecer excesivos a los lectores que busquen más saber sobre la vida en general de Miles que sobre los exactos vericuetos de su andadura creativa.
Por contra, la especialización musical, y jazzística en concreto, de su autor es una fenomenal ayuda para quien esté interesado en los pormenores más concretos de la elaboración y evolución de la obra del creador de A Kind of Blues. Que es además un espejo de la propia evolución del jazz porque Davis estuvo siempre en el centro de la formidable experimentación por la que pasó la música jazzera desde la mitad del pasado siglo.
Carr trabajó en dos campos paralelos: su investigación sobre la obra de David y sus cambios a través del tiempo, y las conversaciones que mantuvo con un amplio plantel de gente cercana, colegas y colaboradores del músico. Por el libro pasan Bill Evans, Joe Zawinul, Keith Jarrett, John Scofield, Ron Carter y muchos otros. Acompaña a la obra un DVD con la grabación del concierto que Davis dio en el Philarmonic Concert Hall de Munich en 1988, editado en 2002. Son 14 títulos en un escenario de lujo y con el maestro en su vertiente eléctrica.
El amplio acerca al lector al mundo infantil-juvenil de Davis en East Saint Louis (a donde su familia se mudó tempranamente, cuando él tenía 2 años). Detalla los temores de su madre y la confianza de su padre cuando eligió ser músico. El relato zizaguea con rigor entre los complicados avatares vitales de una personalidad compleja, como lo fue Miles, y su tremendo esfuerzo creativo. «La primera responsabilidad de un artista es hacia uno mismo», dejó dicho Davis.
Se detiene al detalle al analizar las innumerables colaboraciones y piezas musicales del gran músico. Y relata los momentos más duros de Miles Davis, como su ejemplar odisea personal para abandonar la drogadicción o una muerte (28 de septiembre de 1991) que quizás anticipó con el último de sus genuinos arranques de indomable ego, en la propia habitación de la clínica en la que chequeban su rota salud.