Diario Vasco

Deporte y estudios, sí se puede

Los libros y el deporte son compatibles.
Los libros y el deporte son compatibles.
  • Muchos padres se preguntan si es posible compaginar la práctica deportiva con la formación sin que se vean afectados los resultados académicos

Una de las preocupaciones que tienen los padres cuando su hijo comienza a practicar deporte de una forma más continuada –con entrenamientos diarios o fijos durante la semana- es si podrán compaginarlo con los estudios. "Mi respuesta es un rotundo sí. Sí se puede", señala Eva Cofrade, directora técnica del CDE El Valle Natación de Madrid. "Los estudios serán fundamentales en el futuro del niño, pero no el único aspecto que debe tener en cuenta. Debe haber un equilibrio entre estudios, deporte, familia, ocio… Y verdaderamente creo que no es difícil conseguirlo", señala.

Los estudios es algo imprescindible para los niños independientemente de que practique o no deporte. Una buena formación académica es vital para cualquier persona y la profesionalización en el deporte es algo que está al alcance de unos pocos, ya sea por condiciones físicas, talento o suerte. Además, los que llegan a 'vivir del deporte’ tienen una carrera no muy larga que les obliga a cultivar la mente para buscar una salida cuando el deporte se termine. Está comprobado que los mejores expedientes académicos los consiguen niños que habitualmente realizan actividad física (Sighn et al., 2012) porque el deporte "desarrolla el funcionamiento cognitivo, disminuye la ansiedad, beneficia las relaciones sociales y desarrolla valores como el esfuerzo, la constancia, el autocontrol", asegura Cofrade. "También aumenta las habilidades para la superación de objetivos, la creación de hábitos y rutinas y la gestión eficaz del tiempo". Unos valores que son necesarios para los estudios y que además ayudarán en la consecución de buenos resultados.

Unos resultados, tanto académicos como deportivos, que permitirán al niño mejorar su autoestima: "No es un talento, tampoco es un don, es algo que se aprende, cambia y mejora a lo largo de toda la vida", señala Lola Garrido, psicóloga y especialista en Coaching Deportivo, que forma parte del equipo docente del Instituto de Estudios Deportivos – IESPORT.

"Es la experiencia formada por mensajes e imágenes físicas, psicológicas y sociales que nos hicieron sentir valiosos e importantes, dignos de respeto y consideración, competentes a la hora de enfrentar conflictos o superar adversidades", añade. Una situación que se ve en la relación estudios-deporte porque "al ir cumpliendo cada pequeño objetivo impuesto y ver que uno realmente puede, se irá acrecentando la confianza en uno mismo y, por ende, se sumarán nuevos objetivos ya que la confianza en uno mismo lo confirma". Una situación que es válida tanto para el deporte como para los estudios.

Sin embargo, a partir de 5º o 6º de Educación Primaria suelen aumentar las cargas en todos los aspectos con más estudio, más volumen de horas de entrenamiento, más responsabilidad… En esos momentos "es esencial que entrenadores, familia, amigos, incluso las instituciones (deportivas y escolares) apoyen los esfuerzos del deportista para conseguir el éxito en los dos campos", señala Eva Cofrade. "El entrenador debe preocuparse por la formación de su deportista, de sus notas, de sus resultados, de sus calificaciones, con el objetivo de ser comprensivo para flexibilizar los entrenamientos y la planificación dentro de sus posibilidades", añade, siempre -eso sí- recordando al deportista que ha adquirido un doble compromiso voluntario de estudios-deporte y que tendrá que esforzarse en ambos.

En este binomio la importancia de los padres es total. "No aconsejo a las familias el castigo: 'no vas a entrenar' o 'te quito de fútbol', como tampoco es bueno que los equipos no convoquen o no dejen entrenar o jugar a un deportista por sus calificaciones académicas", argumenta Cofrade. Estos comportamientos tanto de clubes, como entrenadores y padres no funcionan porque "minimizamos una responsabilidad que el deportista ha adquirido y la dejamos en un segundo plano". El bajo rendimiento en los estudios generalmente se debe a una ineficaz gestión del tiempo y dejar de entrenar no lo suele solucionar porque "el deportista se encuentra con más tiempo y no sabe hacer uso de él". Además, privar al deportista de lo que más le gusta y motiva "no es aconsejable y puede tener un efecto contrario como la desmotivación, la apatía o la ansiedad", y la ausencia de los entrenamientos provocará "un descenso del nivel de rendimiento y la consecuente frustración a su regreso al mismo, porque no podrá seguir el ritmo de compañeros que sí han entrenado y su autoestima se resentirá".

Los padres pueden ayudar, sobre todo en edades más jóvenes, a los deportistas en su organización del tiempo de estudio en casa, tanto a diario como en fin de semana. "La responsabilidad que tiene el deportista también es adquirida a su vez por los padres y familiares, que a veces tienen que sacrificar parte de su ocio por ayudar a sus hijos", argumenta Eva Cofrade, pero nunca deben olvidar que "es un camino que han elegido conjuntamente". Tanto en los estudios como en el deporte "los padres que aceptan a su hijo tal y como es y le reconocen sus logros, disfrutando tanto de la competición como de los avances del niño, pueden constituir un importante apoyo", señala Lola Garrido. "Los padres pueden ayudar a sus hijos a entender y valorar las lecciones que se obtienen de la actividad deportiva, a trabajar el compromiso tanto con los compañeros como con el entrenador, a limar cualquier aspereza que pueda aparecer y a potenciar las ganas de seguir creciendo con el deporte", algo similar a lo que ocurre con los estudios.

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