Bebé en brazos, bebé feliz: reglas para portear con seguridad

Crianza natural

Las madres pueden llevar a sus hijos piel con piel desde que nacen gracias a la adaptación del milenario porteo de las indígenas. Dos expertas aconsejan cómo hacerlo para que ni el bebé ni los padres sufran daños

Beatriz, instructora de porteo, posa con un fular elástico en la tienda especializada 'El último koala'. / Virginia Carrasco
LINDA ONTIVEROS Madrid

De América a África, del altiplano a la selva y la sabana, las madres de esas regiones han trabajado con sus niños a la espalda o bajo el brazo, gracias a los portabebés, distintos cada uno según la etnia y el clima. Los fulares indígenas han llegado a las ciudades españolas, primero hace algo más de una década de la mano de algunos padres viajeros que los traían de remotas regiones y, desde hace poco tiempo, gracias a escuelas de porteo y tiendas especializadas, que no sólo ofrecen el producto, sino que también dan asesoría y consejos para aprovechar al máximo los beneficios de esta forma de moverse con su bebé.

Los de ahora, además, están diseñados de forma ergonómica, como una camiseta muy sencilla de colocar, que permite portear al bebé desde el nacimiento, y que refuerza la espalda del porteador, distribuye el peso del bebé de forma correcta por el cuerpo de la madre, permite bascular correctamente la cadera del bebé y el contacto piel con piel.

Por la posición que asume el niño y el contacto piel con piel, el porteo puede prevenir la displasia de cadera y la plageocefalia (aplanamiento de una región del cráneo, concretamente la región del hueso occipital posterior), favorece el vaciado gástrico y la expulsión de gases, contrarresta la aparición de cólicos, regula la temperatura del bebé, el patrón respiratorio y el ritmo cardiaco y favorece la interacción del bebé con el entorno.

Para los padres, también hay ventajas, pues ayuda a conocer mejor al bebé y a reducir en un 50% la depresión postparto, permite realizar tareas diarias, otorga mayor a lugares de difícil accesibilidad y facilita la lactancia, ya que el contacto físico ayuda a la producción de prolactina y la oxitocina. Todo esto, claro está, siempre y cuando se respeten las posturas correctas y se logre colocar el fular de forma ergonómica.

Mamás canguro por muchos años

Sabedoras que no siempre es fácil envolverse en una prenda y meter allí al niño, entre tela y carne, de la manera adecuada, en Madrid existe la Asociación de Profesionales Sanitarios e Instructores de Porteo, fundado por las hermanas Beatriz y Arantxa Pérez Sánchez, quienes hace cinco años abrieron El Último Koala, una tienda especializada en portabebés ergonómicos con precios entre 40 y 200 euros. «Cuando compras un fular te vas a tu casa con cinco metros de tela, pero no sabes cómo utilizarlo de la forma correcta», explica Arantxa, instructora de porteo avanzado y arquitecta de profesión. «Queríamos cubrir esas necesidades que nosotras tuvimos cuando empezamos a portear a nuestros hijos. Nos hemos dedicado a los talleres y al asesoramiento de familias y sanitarios».

Antes de elegir el portabebé se debe tener en cuenta las necesidades del niño, según su edad y etapa, y las de sus padres. «Para iniciarse, recomendamos el fular elástico, porque es mucho más sencillo de colocar y consigue un ajuste más completo y más sencillo», aconseja Beatriz, también instructora de porteo avanzado y trabajadora social de profesión. «Éste se puede utilizar hasta los seis meses de edad o nueve kilos de peso, después pasaríamos a otros dispositivos más adecuado a su peso y edad» como las mochilas.

La técnica para colocar al bebé

Para introducir al bebé en el fular sigue estos pasos: Apoya a tu bebé sobre el hombro; estira la banda para introducirlo en la cruz que tienes hecha, ayudándote de la elasticidad de la tela. Una vez que lo hayas sentado en la cruz, estirar primero la banda que tienes por debajo, de manera que llegue desde una corba hasta la otra, recorriendo toda la espalda de tu bebé. Haz lo mismo con la otra banda, para que ambas den sujeción a la cabeza de tu bebé y permitan que su cadera bascule. Orienta el culete de tu bebé para que apoye el peso sobre tu cuerpo. Coloca la tercera banda, que está por debajo, en horizontal. Ésta dará un mejor ajuste sobre tu cuerpo. Los pies del bebé deben sobresalir de la tela. Coloca la cabeza de tu bebé de lado y estira la banda de manera que la cabeza esté cubierta, apoyando la mejilla sobre tu pecho. Despeja así sus vías respiratorias.

Entre los dispositivos para madres más avanzadas en el porteo de su bebé está el fular rígido, una tela de unos cinco metros de largo por setenta centímetros de ancho, que se debe ir ajustando paso a paso con el bebé en brazos. «Requiere más destreza para colocarlo, además si estamos en la calle y queremos utilizarlo es más probable que lo arrastremos durante la puesta y se ensucie», acota Beatriz.

«En cualquier caso, el portabebé debe dar una sujeción adecuada a la cabeza del bebé, lo que se consigue colocando la tela de manera que la cara del bebé esté visible. Es decir, que el bebé apoye la mejilla sobre el pecho del porteador y así vemos que la boca y la vía aérea estén despejadas».

A medida que crece el niño, el tipo de portabebé cambia, y puede seguir usándose incluso después que comience a dar sus primeros pasos. A partir de diez meses se pueden usar las mochilas rígidas, cuando cumple dos años, y hasta que tiene cinco, las mochilas con puente ancho y tirante reforzado, ideales para caminatas y paseos.

El fular elástico debe sostener al niño a la altura de la cintura de quien lo porta, con las piernas abiertas y sus rodillas un poco más elevadas que el culito, así quedará con la espalda recta. Su cabeza debe quedar recogida por la tela en la nuca y girada hacia un lado, para dejar las vías respiratorias libres. / Virginia Carrasco

Los errores más frecuentes

Postura
Al meter al niño en el portabebé, asegúrate que su culito queda por encima de la línea de tu ombligo, que es donde está el centro de gravedad. Si está más abajo, tenderás a inclinarte hacia delante y tu espalda sufrirá.
Ergonomía
Usa siempre un dispositivo ergonómico, para que la cadera de tu bebé quede siempre bien colocada. Esto también puede suceder por no estirar correctamente la tela, en el caso de fulares.
Tensado
Verifica que el fular no le ha quedado pequeño a tu bebé y nunca dejes floja la tela del fular.
Pegado al cuerpo
Asegúrate que la cabeza de tu bebé quede a una altura que te permita besar fácilmente su cabecita. Si esto no ocurre es porque el bebé está colocado demasiado abajo. Cuando un portabebé no tiene la tensión adecuada, verás que, al inclinarte, el bebé se despega de tu cuerpo. La cabecita de tu bebé debe quedar bien sujeta.
Ajuste
Ajusta bien los tirantes de la mochila portabebé. De lo contrario, producirá incomodidad, ya que el peso del bebé no estará bien distribuido. Esta es una de las causas más frecuentes de que se abandone el porteo.
Distribución del peso
El peso debe quedar distribuido sobre ambos hombros del porteador, así que cuanto más superficie tengas cubierta con la tela del portabebé y mejor ajustado esté, mejor distribución de peso tendrás.
Abrigo del bebé
No abrigues demasiado a tu bebé. Vístelo siempre con la misma cantidad de prendas que llevas tú.
Indumentaria del porteador
Usa ropa que tenga capas de tela que te permitan ponerlas y quitarlas fácilmente. Prueba los abrigos de porteo o los cobertores que se pueden poner encima.
Prematuros
«Para prematuros, tanto el fular rígido como la camiseta ergonómica pueden utilizarse en su cuidado piel con piel, con el padre o la madre tumbado con una inclinación de 45 grados», asegura Beatriz. «Se puede usar mientras el bebé está ingresado y, luego, en el hogar. Cuando ya supere los tres kilos se le puede portear en posición ergonómica con las mismas características que tiene un fular elástico».

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