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Guía vegetariana para una dieta infantil
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Guía vegetariana para una dieta infantil

  • nutrición

  • Las proteínas no tienen por qué ser un problema en la alimentación que restringe el consumo de comida de origen animal. Pero hay que saber compensarlo y no descuidar tampoco la cantidad de grasas ingeridas

Los niños con una dieta vegetariana o vegana sin el suficiente conocimiento y orientación médica por parte de sus padres puede tener una influencia negativa en el crecimiento, según la Academia Americana de Nutrición y Dietética que ratifica, sin embargo, que si la dieta está bien planificada son perfectamente adecuadas y saludables para niños de todas las edades.

«La información es un aspecto necesario para contribuir a que los niños vegetarianos y veganos tengan todos los nutrientes necesarios para su crecimiento y normal desarrollo», asegura la doctora Martínez Biarge, pediatra del Department of Paediatrics del Imperial College NHS Trust- Hammersmith Hospital de Londres (Reino Unido), durante su ponencia “Niños vegetarianos, ¿niños sanos?», organizada por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). «Es importante prestar especial atención a la alimentación vegetariana o vegana en cada una de las diferentes edades».

La diferencia entre una dieta vegetariana y un vegana puede ser sutil pero abismal en cuanto a los nutrientes ingeridos: en el primer caso, no se consume carne, pescado, marisco o cualquier producto elaborado con ellos, pero sí se comen derivados animales, como huevos, lácteos o miel. Los segundos rechazan incluso esos derivados de origen animal.

Para que la alimentación sea adecuada, conviene prestar especial atención a ciertos nutrientes y seguir la siguiente guía básica, explicada por la experta:

Proteínas: en la alimentación vegetariana y vegana las mejores fuentes de proteínas son las legumbres y los frutos secos y semillas, que deben estar presentes en la dieta a diario. «En una dieta sin alimentos de origen animal, las proteínas no tienen por qué constituir un problema».

Grasas: son muy importantes en la alimentación infantil y ninguna dieta debería restringirlas. Las mejores fuentes de grasas en las dietas vegetarianas o veganas son los frutos secos y las semillas, los aguacates y el aceite de oliva.

Calcio: en los primeros 2 años los bebés obtienen el calcio a partir de la leche materna o de fórmula; en los mayores de 2 años, además de productos lácteos, otras buenas fuentes de calcio son las verduras de hoja verde, el tofu, las leches (y yogures) vegetales enriquecidas y las legumbres. Los niños (vegetarianos o no) que no se expongan al sol regularmente pueden necesitar suplementos de vitamina D.

Vitamina B12: sólo se encuentra de forma natural en los alimentos de origen animal, por lo que, aunque los productos lácteos y huevos, así como los alimentos enriquecidos aportan pequeñas cantidades de esta vitamina, se recomienda que todas las personas vegetarianas y veganas tomen un suplemento semanal de vitamina B12.

Lactantes: especial apartado merecen los bebés que se alimentan de la leche materna. «Es importante asegurarse de que estas madres tomen un suplemento regular de vitamina B12 y yodo”, advierte la doctora Martínez. «Los alimentos sólidos se pueden introducir de la misma manera que para los niños no vegetarianos, a partir de los 6-7 meses, reemplazando la carne por productos como lentejas, garbanzos, guisantes o tofu». A partir de los dos años de edad, la alimentación debería parecerse a la del resto de la familia, dependiendo el número de raciones de la edad, los niveles de actividad física o las características personales de cada niño.

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