Tiempo de transición, tiempo de gestión

El nuevo Gobierno goza de poco margen de maniobra, no podrá afrontar grandes cambios legales ni reformas constitucionales, pero tiene derecho a una tregua

ANGEL TOÑA GUENAGA

En pocos días, muchos cambios. Una moción de censura presentada como un No al PP y a Mariano Rajoy, acorralado por demasiados casos de corrupción puestos de manifiesto por sentencias. Una moción que hace presidente a Pedro Sánchez, en cuyo futuro pocos tenían esperanzas, incluso dentro de su propio partido. Y que se ha llevado por delante a Rajoy.

Y del no al PP a la configuración de un nuevo Gobierno. Un Gobierno diferente. De mujeres en su mayoría, diverso en su composición, y de buenos conocedores de sus áreas. También un Gobierno que sorprende por la diversidad de biografías y experiencias. Biografías de algunos y algunas que no agradan a los grupos que apoyaron la moción de censura, y que miran más al centro político que a la mayoría de los compañeros de viaje. Es, por tanto, un Gobierno inesperado, que provoca algunos interrogantes.

Pero también un Gobierno que tiene derecho a una tregua. Coincidimos casi todos que habrá que juzgarles por lo que hagan, más que por el pasado de algunos de ellos, con clara vocación de mantenerse hasta el fin de la legislatura, aunque sea una suerte de Gobierno de transición, que además afrontará entre medio elecciones locales, en las que necesariamente cada grupo político tratará de mejorar posición, y no facilitará su labor.

Un Ejecutivo con poco margen de maniobra, que no podrá afrontar grandes cambios legales, ni reformas constitucionales, ni tampoco la cuestión catalana en profundidad. Pero que dará la posibilidad al PSOE, y a todos los grupos, a posicionarse y tomar decisiones que irán decantando el voto ciudadano, y determinará si la próxima legislatura se conforme con un giro a la derecha, a la izquierda, o con los dos partidos clásicos de nuestra historia política, PP y PSOE.

No le resultará fácil al Gobierno tomar decisiones que sean bien vistas por los que le han apoyado, pero es razonable pensar que tratará de hacerlo. De entrada, con su composición ha dado un paso importante, ha tranquilizado a Europa y a los mercados económicos y financieros. El área económica está claramente centrada y no suscita temores de entrada. Y no es poco.

Creo que el nuevo tiempo será un tiempo para la política, no la política de grandes trazos, pero sí de política más allá que de gestos. Un hito complicado para el Gobierno será conseguir mayorías suficientes para aprobar los presupuestos de 2019, esto marcará un punto de inflexión. Doy por bueno, que los de 2018 se aprobarán y ejecutarán con honestidad.

El diálogo serio y sereno con el Gobierno de Cataluña debe dar signos de credibilidad. No se podrá avanzar mucho, pero debe quedar claro que cuando sea posible la cuestión catalana y vasca deben abordarse con rigor y serenidad para tratar de afrontar un conflicto que está encallado. Y junto a ello, relajar la tensión en relación con la financiación de las comunidades autónomas.

El sistema de pensiones pasa por cerrar un pacto estable en el Pacto de Toledo que enderece el sistema y garantice su sostenibilidad para el futuro. Habrá que dedicar recursos financieros al sistema, y nadie oculta su dificultad, pero también pienso que es posible, con voluntad y con valentía.

Este tiempo no abordará una revisión a fondo de las reformas laborales. Pero caben actuaciones puntuales que vayan más allá que los gestos. Una puntual modificación de algunas cuestiones relacionadas con las reformas introducidas en la negociación colectiva y en la contratación temporal es una exigencia social mayoritaria, que puede hacer frente a la creciente precariedad y dualización del empleo. No será fácil, pero hay una oportunidad que se abre.

Otras políticas se presentan más abordables. Me refiero particularmente a las cuestiones referidas a la mayor igualdad efectiva de hombres y mujeres en todos los ámbitos, y a la modificación del Código Penal, la 'Ley mordaza'.

Aunque el ámbito judicial es un poder separado del Ejecutivo, no se nos escapa que el Gobierno debe impulsar los cambios necesarios para que la legislación y su aplicación en materia de algunas decisiones judiciales sea modificada. Particularmente las referidas a sentencias con pena de cárcel, y a sus consecuencias. Es difícil comprender por la mayoría de los ciudadanos algunos encarcelamientos o excarcelaciones en función de quién sea la persona penada. ¿Por qué personas en prisión preventiva o sin sentencia firme, catalanes o vascos, deben estar en la cárcel, y otros con condenas largas son excarcelados? Otra cuestión pendiente es la política penitenciaria. Me refiero al acercamiento de los presos a prisiones cercanas a sus familias. Cuestión que también debe ir paralela a manifestaciones de cercanía de los familiares de presos en relación con las víctimas. Otro paso adicional en la senda de la normalización.

Son tiempos de transición, pero confío que serán de buena gestión. Es tiempo de revertir el no a la corrupción, a otro tiempo de hechos en positivo, de pasos adelante, es tiempo de reconocimiento de la diversidad política y moral, de reconocimiento en el rostro del otro, de un rostro igual de humano que el mío. Dejar atrás tiempos en los que la apelación a la ética política no sea un arma arrojadiza, que solo sirve para hablar mal de los demás.

Espero que las elecciones se celebren en un tiempo en el que la crispación haya disminuido notablemente, y que los ciudadanos votemos teniendo en cuenta el trabajo bien hecho y castiguemos los intereses particulares que buscan en la confrontación el nicho de sus electores. Necesitamos de grandes dosis de racionalidad en este tiempo. Es cierto que lo circunstancial, lo transitorio y lo tradicional suelen marcar el rumbo de la política, pero debe primar la argumentación racional, y dejar de lado las conductas utilitaristas cortoplacistas que no se correspondan con el interés general. Si el Gobierno es capaz de conducir los asuntos públicos que debe gestionar por la vía de la racionalidad y el interés general, merecerá nuestro reconocimiento.

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