Sobre separatismos

Fernando Savater. / SARA SANTOS
Fernando Savater. / SARA SANTOS

SANTIAGO AIZARNA

La mañana del viernes (17/11/2017) me sorprende con dos alegrías conjuntas enmarcadas en un solo panfleto relleno de elegantes, sabias, sabrosas ironías. Siempre he considerado a éstas, a las ironías, como sonrisas de los dioses, por lo que no tengo nada en contra más bien todo favorable, en otorgar el grado divino (sabor divino, placer divino, degustación divina) a este panfleto cuyo autor, el admirado filósofo Fernando Savater es, también, quien me lo envía. De las dos alegrías antedichas habrá que aclarar que la primera es ese cargamento de ironías, que me es como alimento vitaminado, de las que está lleno el citado panfleto; la segunda, la certidumbre de que aquella decisión de Fernando de no publicar más libros -que nos dejó a todos sus lectores un poco como con sensación de orfandad- veo que no se cumple, afortunadamente.

Lo del 'panfleto' tiene su explicación. Que es del propio Fernando Savater en el texto con que abre el libro y poniéndonos en guardia: «Quedan advertidos. No se llamen a engaño: esto es un panfleto. No un tratado, ni un estudio académico, ni una refutación erudita de puntos de vista ajenos. No, solo es un panfleto». O sea, según la definición de la RAE: «Libelo difamatorio. Opúsculo de carácter agresivo». Me quedo sin duda con la segunda acepción, aunque no niego que pueda haber bastante de la primera.

Y sigue haciendo notaciones sobre el nacionalismo, el separatismo, etc, y convocando nombres como los de Oscar Wilde, Freud, Albert Camus, Pio Baroja, Frascuelo, Ciro Alegría, Sánchez Ferlosio, Vargas Llosa, el diablo, Milosevic y aclarándonos, definitivamente, que «este panfleto va dirigido contra el separatismo, no contra el nacionalismo»; que éste, el nacionalismo «es un narcisismo colectivo que puede ser leve y hasta simpático (amén de inevitable: en este grado menor, creo que toda persona mentalmente sana es nacionalista) o convertirse en una psicopatología agresiva que legitima guerras y propulsa a los peores demagogos».

El texto de ese prefacio, 'Quedan advertidos' termina con una bella historia de 'recuerdo de una conversación en el Hospital Clínico de Madrid, una de esas noches interminables en que se va desvaneciendo en sufrimiento la vida, y la muerte se asoma cada cierto tiempo a la habitación vestida de enfermera para cambiar el gota a gota', una situación íntima de tanta ternura y sentimiento que es más que una elegía una oda estremecida y estremecedora, algo como una escritura que, de no tratarse de un leño inmune, nos traspasa como lanza al mismo y vivo corazón o, al menos, nos puede dejar heridos de no se sabe qué tipo de congoja o tristeza, pese a que, como se dice en ese final, 'aún no ha llegado la hora de apagar el alma, aunque duela'.

En el segundo de estos apartados de los tres de que consta, es decir, en el titulado 'Contra el separatismo', aporta ideas y personajes varios, hablándonos de la formación histórica de la democracia y hablando de otras historias que atañen a la condición humana, manteniendo siempre la sana idea de que 'todos habitamos la tierra como peregrinos y un día estamos aquí y otro allá, buscando trabajo o siguiendo a una novia', recapitula 'las siete razones fundamentales por las que el separatismo es un achaque político que hay que evitar y combatir', que lo es porque 'es antidemocrático', 'es retrógrado', 'es antisocial', 'es dañino para la economía', 'es desestabilizador', 'crea amargura y frustración', y 'crea un peligroso precedente'.

Termina el libro con la parte titulada 'Estocadas', once artículos editados en publicaciones como 'Crónica de Hoy', 'La Repubblica', y 'El País', con títulos como 'La invención de Cataluña', 'Euskadi y Europa: el mismo combate', 'Estafadores', 'A casa', 'Los abstemios', 'Soluciones', 'Lo básico', 'Horror Story', 'Competición', 'El escudo de la libertad' y 'Envoi', en las que se comentan ideas, historias, etc, referentes a situaciones o sucesos varios como que 'si en ocasiones los españoles no entendemos bien lo que ocurre en Cataluña, imagínense los extranjeros'; el comentario sobre 'el panorama de Euskadi dos décadas después de las movilizaciones cívicas suscitadas por el asesinato más emblemático de ETA', sobre 'el tema de nuestra lengua común' y de las enseñanzas lingüísticas como instrumentos de adoctrinamiento educativo como culpable principal de que tanto en Euskadi como en Cataluña se siga reproduciendo esa planta carnívora artificial, el separatista feroz y cómo el otro culpable es el conjunto de medios de comunicación autonómicos que pagamos todos'; sobre la cobardía de gran parte de los intelectuales, sobre cómo 'invocar la necesidad de diálogo es la panacea de quienes no saben qué decir a los separatistas'; de cómo el golpe de Estado separatista en Cataluña plantea una agresión en toda regla a los principios democráticos sin dejar de dar vivas a la democracia'; sobre 'la supuesta violencia desproporcionada de Policía Nacional y Guardia Civil -ante los Mossos contemplativos-', etc, etc.

En definitiva, un libro de buen sabor, ahora tan oportuno por los momentos que vivimos.

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