2018 ha sido declarado Año Europeo del Patrimonio Cultural, en San Sebastián, en cambio, se inaugura el año destruyendo un elemento clave (la iglesia de San Bartolomé) del escaso patrimonio cultural protegido de la ciudad. Una ciudad que día a día va perdiendo su historia y riqueza urbanística a manos de la especulación inmobiliaria, sin que las autoridades responsables pongan los medios para evitarlo y penalizar a los culpables. Es incomprensible que el Ayuntamiento no vigilara las obras del hotel que se va a emplazar en lo alto del cerro sabiendo que la iglesia era un elemento protegido en el PEPPPUC, y que fuéramos los ciudadanos los que diéramos la voz de alarma. Ahora es indispensable que haya una actuación decidida para obligar a la constructora a reponer lo destruido ilegalmente. No se puede permitir de ninguna manera que mediante una nueva licencia se legalice y bendiga este atentado contra el patrimonio cultural de todos los donostiarras. Instamos al Ayuntamiento a actuar de forma rigurosa obligando a la empresa infractora a reconstruir la parte de la iglesia que ha derribado e imponiéndole una sanción ejemplar. No se puede tolerar que este tipo de actuaciones queden impunes. Es perentorio poner en marcha ya la revisión del PEPPUC, especificando con claridad en las fichas de cada edificio los elementos a proteger con el fin de evitar las actuales ambigüedades que dan pie a toda clase de desmanes. El caso de San Bartolomé, cuya iglesia sí estaba protegida y ha sido derribada, es una muestra más de que las autoridades no toman medidas eficaces para la salvaguarda de la ciudad. Desde Áncora instamos a los políticos y técnicos municipales a reaccionar de una vez y a aplicar a los autores del derribo de la iglesia las sanciones más rigurosas posibles para evitar que los infractores queden impunes y se sigan produciendo estos casos tan lamentables y frecuentes.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos