Rendir cuentas a los electores

ODÓN ELORZA

Hablamos mucho, y con razón, de la necesidad de regenerar la vida pública y exigimos más transparencia cotidiana sobre las decisiones de los gobernantes e instituciones y sobre lo que hacen los políticos. Pero los hábitos no se cambian con facilidad, requiere otra forma de entender y ejercer la política. Y todo tiene que traducirse en gestos de ética democrática.

Tras el curso 2017 tengo que dar cuenta al electorado de mi trabajo en el Congreso como diputado socialista por Gipuzkoa. Se lo debo a las personas que apoyaron la lista y a quienes represento para cumplir los compromisos del programa electoral, ese que muchas veces no se cumple sin dar explicaciones. Pero también se lo debo al conjunto de la ciudadanía que paga sus impuestos y quiere que los diputados defendamos los intereses generales.

De entrada, a los usuarios de las redes sociales les informo que tanto las iniciativas parlamentarias que he presentado y defendido, como mis opiniones y posiciones en general y sobre la marcha del PSOE en particular -recogidas en un blog- están disponibles para su contraste en la página web odonelorza.com

Desde las redes sociales, rindo cuentas, comparto y debato ideas y contenidos. Por eso dedico un tiempo como diputado a activistas en el espacio de la política 2.0; en mi Blog, en Twitter o Facebook. Es ahí donde muchas personas de forma ágil, opinan, controlan, critican o hacen comunidad virtual en torno a una propuesta o denuncia con la intención de influir en las decisiones de los gobiernos y de los partidos.

El año 2017 ha estado marcado por el inmovilismo del Gobierno Rajoy ante las grandes preocupaciones ciudadanas; un presidente que tuvo mi voto en contra de su investidura. Siguen pendientes las reformas sustantivas y medidas urgentes sobre: pensiones y déficit de la Seguridad Social; reforma laboral y políticas de empleo; normalización, diálogo y gobernabilidad en Cataluña; reforma de la Constitución; renta básica para familias en situación de pobreza; cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica; cambio de la regla de gasto para los ayuntamientos; acabar con los nombramientos partidistas, etc...

En apoyo a la regeneración democrática, he propuesto la reforma del Reglamento del Congreso para dar respuesta a las carencias, ineficiencias y desfases existentes. Hay que actualizar sus reglas de funcionamiento para reforzar el papel central de una Cámara que representa la soberanía popular y que ha de perfeccionar sus mecanismos legislativos y de control al Gobierno. El Congreso debe recuperar el prestigio como máximo exponente de la vida política, perfeccionando un sistema democrático que consintió graves retrocesos en el bienestar de las personas con pérdida de derechos sociales, cívicos y laborales, los casos de corrupción y la pérdida de valores éticos, ataques a la separación de poderes así como abusos por parte del poder.

Entre las iniciativas parlamentarias que he presentado, destaco las siguientes: sobre el déficit del sistema público de pensiones; subsidio para desempleados mayores de 52 años; transparencia fiscal; veinte enmiendas a los Presupuestos del Estado para 2017; propuestas sobre el conflicto en Cataluña; financiación ilegal del PP; corrupción en la adjudicación de obras por ADIF; sobre la mejora del sistema de investidura del presidente del Gobierno; campamentos del Sahara; reforma del reglamento del Congreso; incumplimientos de la Ley de Memoria Histórica; reforma de la Constitución; petición de comisión de investigación sobre el accidente del tren Alvia; cuota de refugiados y derechos humanos; Estado aconfesional o promoción de la bici en las ciudades.

En relación con problemáticas del territorio de Gipuzkoa, señalo mis iniciativas: sobre las ayudas del plan Juncker para Euskadi; los proyectos de la Y vasca, retrasos de obras, plan director y tercer raíl Astigarraga-Irun; traslado de los cuarteles de Loiola; problemas del aeropuerto; nueva línea ferroviaria Bayona-San Sebastián; apeaderos de Urnieta, Andoain, Legazpi y Herrera; la nueva cárcel; la Eurociudad vasca; conexiones en AVE entre San Sebastián-París, Vitoria-Burgos y Vitoria-Pamplona; conflicto de las autoescuelas y estación intermodal en Riberas.

Por último, he promovido la reforma de la Constitución de 1978 porque España necesita garantizar un nuevo periodo de convivencia, progreso y estabilidad. Para esa reforma deben lograrse acuerdos amplios y transparentes de los partidos que blinden los derechos sociales básicos recortados por la crisis, regeneren las instituciones para recuperar su legitimidad dañada por la corrupción y la ineficacia, fortalezcan la democracia en su dimensión participativa, respondan a los retos de Europa y a las nuevas problemáticas del mundo globalizado en el siglo XXI, así como que actualicen un modelo territorial que arrastra graves conflictos en un Estado de naturaleza plurinacional.

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